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Las interrupciones eléctricas refuerzan la necesidad de proteger los equipos críticos de las pymes

  • El indicador de duración de los cortes eléctricos en Chile llegó a 27,6 horas en 2024, más del doble que el año anterior. En un escenario de creciente digitalización, el respaldo energético también cobra relevancia para comercios, oficinas y empresas de menor tamaño.

Los sistemas de pago, las cámaras de seguridad, los computadores, los equipos de conectividad y las aplicaciones que permiten gestionar ventas e inventarios forman parte de la operación cotidiana de miles de empresas. Sin embargo, la continuidad de estas herramientas depende de un factor que muchas veces pasa inadvertido: la estabilidad del suministro eléctrico.

En Chile, el indicador SAIDI, que mide la duración promedio de las interrupciones eléctricas por cliente, alcanzó las 27,60 horas en 2024, frente a las 13,58 horas registradas en 2023, según datos de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC). A esto se suman episodios de cortes masivos, como los ocurridos en agosto de 2024, que afectaron a más de 2,4 millones de clientes, de acuerdo con una estimación del Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC).

Aunque estos antecedentes reflejan interrupciones de distinta duración y no permiten cuantificar directamente las pérdidas de las empresas, ponen de relieve la importancia de evaluar cómo se protegen los equipos y procesos que dependen de la electricidad.

La digitalización también está ampliando esta necesidad. Una encuesta de adopción digital de Movistar Empresas, realizada en 2023 a micro, pequeñas y medianas empresas de siete países, reveló que el 90% de las pymes chilenas consideraba la digitalización relevante o muy relevante para su actividad. A medida que más procesos se apoyan en herramientas tecnológicas, una interrupción puede afectar desde la disponibilidad de los sistemas de pago y la conectividad hasta el acceso a información necesaria para operar.

Sergio Deaza Lopez, Business Developer Manager Transactional de Schneider Electric.

En este contexto, las fuentes de alimentación ininterrumpida (UPS) permiten entregar respaldo temporal ante cortes eléctricos y proteger equipos frente a determinadas variaciones del suministro. Su utilidad no se limita a infraestructuras de gran escala: también pueden responder a las necesidades de pequeños comercios, oficinas, sistemas de videovigilancia y operaciones industriales de menor tamaño.

La autonomía que ofrecen depende de la capacidad del equipo, el consumo de los dispositivos conectados y las condiciones de funcionamiento. Por eso, su selección requiere identificar qué equipos son prioritarios y cuánto tiempo de respaldo necesitan. En el caso de interrupciones prolongadas, una UPS compacta no reemplaza a un generador ni garantiza la continuidad indefinida de una operación.

Schneider Electric, a través de APC by Schneider Electric, cuenta con alternativas como las series Easy UPS BV y BX/BVX, destinadas a la protección y el respaldo de equipos electrónicos en entornos domésticos y profesionales, según las características de cada modelo.

“La continuidad de los procesos digitales también depende de la infraestructura eléctrica que los sostiene. Para una pyme, una interrupción puede afectar herramientas esenciales para atender a sus clientes, gestionar información o mantener la conectividad. Por eso, es importante identificar qué equipos requieren protección y dimensionar el respaldo de acuerdo con las necesidades reales de cada operación”, señala Sergio Deaza Lopez, Business Developer Manager Transactional de Schneider Electric.

La protección eléctrica forma parte de la planificación operativa de empresas de distintos tamaños. Evaluar los riesgos, priorizar los equipos críticos y elegir soluciones acordes con sus requerimientos permite prepararse mejor ante interrupciones breves y variaciones del suministro, sin confundir el respaldo temporal con una solución para cortes prolongados.

 

 

 

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