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Chile concentra el 15% de la capacidad de data centers de América Latina: ¿cómo sostener su crecimiento?

  • Con 166 MW de capacidad operativa, el país se consolida como un actor relevante en la infraestructura digital regional. El aumento de las exigencias de procesamiento abre nuevos desafíos en consumo energético, refrigeración y gestión del agua.

La expansión de la inteligencia artificial y los servicios en la nube está transformando las exigencias de la infraestructura digital. Los centros de datos necesitan procesar mayores volúmenes de información, operar de manera ininterrumpida y responder a cargas de trabajo cada vez más intensivas. Este crecimiento plantea un desafío para la industria: aumentar su capacidad sin perder de vista el consumo de energía, la disponibilidad de agua y el impacto ambiental de sus operaciones.

La magnitud de este reto se refleja en las proyecciones de la Agencia Internacional de Energía (IEA). En su informe Key Questions on Energy and AI, publicado en 2026, el organismo estima que el consumo eléctrico mundial de los data centers podría pasar de 485 TWh en 2025 a aproximadamente 950 TWh en 2030, lo que prácticamente duplicaría la demanda en cinco años. El avance de la inteligencia artificial es uno de los factores que explican esta tendencia, debido a los requerimientos de procesamiento de los sistemas que entrenan y ejecutan estos modelos.

POLO DE INFRAESTRUCTURA DIGITAL

En Chile, el desafío adquiere especial relevancia ante la consolidación del país como polo de infraestructura digital. De acuerdo con InvestChile, a partir de datos de mercado de JLL publicados en abril de 2026, el país alcanzó 166 MW de capacidad operativa y concentró el 15% de la capacidad de centros de datos de América Latina, posicionándose como el tercer mercado más grande de la región. En este contexto, el desarrollo sostenible de estas instalaciones constituye una variable relevante para acompañar la expansión del sector.

Luis Santamaría, Cloud & Service Provider Leader Spanish Speaking Countries de Schneider Electric

Para Luis Santamaría, Cloud & Service Provider Leader Spanish Speaking Countries de Schneider Electric, la sostenibilidad debe abordarse desde el diseño de las instalaciones hasta su operación cotidiana. “La eficiencia de un data center no depende de una sola tecnología. Requiere integrar la infraestructura eléctrica, los sistemas de enfriamiento y las herramientas de monitoreo para utilizar los recursos de manera más eficiente, manteniendo la continuidad y confiabilidad que exigen estas operaciones”, señala.

Uno de los principales ámbitos de acción es la eficiencia energética. La selección de equipos, la distribución del flujo de aire, la contención de pasillos fríos y calientes y la gestión de la infraestructura eléctrica pueden contribuir a reducir las pérdidas y optimizar el funcionamiento de las instalaciones. Estas decisiones son especialmente relevantes en la etapa de diseño, cuando es posible incorporar criterios de eficiencia desde el inicio, aunque también existen oportunidades de mejora en centros de datos que ya están operativos.

APLICACIONES DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La refrigeración representa otro factor clave, particularmente ante el aumento de la densidad de potencia asociado a las aplicaciones de inteligencia artificial. Las alternativas de enfriamiento líquido, junto con sistemas de refrigeración de alta eficiencia y controles adaptativos, permiten responder a distintas necesidades térmicas. Su implementación debe considerar las características de cada instalación, las condiciones climáticas y la disponibilidad local de recursos, incluida el agua.

Precisamente, la gestión hídrica exige una evaluación específica. Los sistemas de enfriamiento pueden presentar diferencias importantes en sus requerimientos de agua, por lo que la elección tecnológica debe contemplar tanto el consumo energético como el impacto sobre los recursos disponibles. Medir el uso de agua, evaluar alternativas de reutilización cuando sean técnica y ambientalmente viables y considerar las condiciones del territorio son medidas relevantes para evitar que una mejora en un indicador genere mayores impactos en otro.

A estas medidas se suma la necesidad de contar con indicadores comparables y monitoreo continuo. Métricas como PUE (Power Usage Effectiveness), que relaciona el consumo energético total de una instalación con el de sus equipos informáticos, permiten evaluar el desempeño de la infraestructura. Complementarlas con indicadores de consumo hídrico y emisiones, además de analizar la evolución de los resultados, facilita identificar oportunidades de mejora y establecer objetivos verificables.

En este escenario, la digitalización también puede contribuir a una operación más eficiente. Las plataformas de gestión energética y análisis de datos permiten visualizar consumos, detectar desviaciones y apoyar decisiones de mantenimiento y optimización. Para Schneider Electric, integrar estas capacidades con una planificación adecuada de la infraestructura es parte del camino para que los centros de datos acompañen el crecimiento de la economía digital con un uso más responsable de los recursos.

 

 

 

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