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Torres solares móviles ganan terreno para reforzar la seguridad en fronteras, faenas y zonas remotas
- La necesidad de proteger infraestructura crítica en lugares sin acceso a electricidad o conectividad está impulsando el uso de soluciones de televigilancia autónomas. Expertos advierten que la combinación de energía solar, monitoreo remoto e inteligencia artificial marcará el futuro de la seguridad en sectores estratégicos.
Proteger fronteras, faenas mineras, rutas, puertos o instalaciones ubicadas en zonas aisladas se ha convertido en uno de los principales desafíos para organizaciones públicas y privadas. La expansión de infraestructura crítica y el aumento de los riesgos asociados a robos, vandalismo e interrupciones operacionales han impulsado la búsqueda de soluciones que puedan implementarse rápidamente y operar de forma continua, incluso en lugares donde no existe acceso a la red eléctrica o de telecomunicaciones.
En ese escenario, las torres solares móviles de televigilancia comienzan a posicionarse como una alternativa frente a los sistemas tradicionales que requieren infraestructura fija o el uso permanente de generadores diésel. Su capacidad para operar de manera autónoma mediante energía solar, junto con sistemas de almacenamiento, conectividad remota y cámaras de alta resolución, permite desplegar vigilancia en puntos críticos sin realizar obras civiles y con menores costos de operación.
“Hoy las organizaciones necesitan proteger áreas cada vez más extensas y de difícil acceso, pero también implementar soluciones en plazos muy acotados y con costos controlados. Las alternativas tradicionales muchas veces no logran responder a esa realidad, porque requieren infraestructura permanente y una inversión considerable para operar”, explica Víctor Belmar, CEO de BLP Chile.
La demanda por este tipo de tecnología se ha expandido en industrias como minería, energía, construcción, transporte, puertos, telecomunicaciones, agricultura y sector forestal, además de organismos públicos vinculados a seguridad y gestión de emergencias. En estos sectores, el objetivo es fortalecer la protección de activos, monitorear operaciones en tiempo real y responder con rapidez en lugares donde las soluciones convencionales resultan poco viables desde el punto de vista técnico o económico.
Según Belmar, uno de los principales aportes de estos sistemas está en la eficiencia operacional. “Al eliminar el consumo permanente de combustible y disminuir las intervenciones de mantenimiento, las organizaciones reducen costos, mejoran la continuidad operacional y avanzan en sus metas de sostenibilidad. Al mismo tiempo, cuentan con una solución que puede reubicarse rápidamente según evolucionen los riesgos, optimizando la disponibilidad de recursos y el retorno de la inversión”, señala.
De cara a los próximos años, el ejecutivo proyecta que la televigilancia evolucionará hacia plataformas cada vez más inteligentes, integrando inteligencia artificial, analítica predictiva, conectividad satelital y monitoreo remoto para anticipar incidentes y mejorar la capacidad de respuesta. “La autonomía energética basada en fuentes renovables dejará de ser un elemento diferenciador para transformarse en un estándar de la industria, especialmente en infraestructura crítica y zonas remotas donde garantizar la continuidad operacional será cada vez más estratégico”, concluye.




