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Tecnologías libres de SF6 reconfiguran la infraestructura eléctrica hacia redes más limpias y resilientes

  • El crecimiento de la electrificación, el avance de normas ambientales y el desarrollo de soluciones alternativas están acelerando la transición hacia equipos sin gases de alto impacto climático en sistemas de potencia.

La transición hacia sistemas eléctricos más sostenibles no solo depende del crecimiento de las energías renovables. También, exige revisar los componentes que operan dentro de la infraestructura eléctrica. En ese contexto, el reemplazo del hexafluoruro de azufre (SF6), un gas ampliamente utilizado como aislante en equipos de media tensión, se está transformando en una prioridad tecnológica para el sector energético global.

Este gas es uno de los gases de efecto invernadero más potentes conocidos: su potencial de calentamiento global (GWP) es más de 23.000 veces superior al del dióxido de carbono (CO2) en un horizonte de 100 años, y puede permanecer en la atmósfera por más de 3.200 años. Aunque se usa en pequeñas cantidades -típicamente pocos kilos por unidad de equipamiento- incluso fugas reducidas pueden tener impactos ambientales significativos durante la vida útil de estos activos.

Este contexto ha motivado a fabricantes, operadores y reguladores a acelerar la transición a tecnologías con menor impacto climático. Ignacio Ugalde, director de Power Systems para el Clúster Andino Sur en Schneider Electric, subraya que “eliminar este gas de las redes eléctricas no solo es viable, sino necesario. Hoy existen alternativas que combinan sostenibilidad con eficiencia operativa y permiten avanzar hacia una infraestructura eléctrica descarbonizada, sin comprometer la continuidad del servicio”.

Una de las respuestas tecnológicas a esta necesidad es SM AirSeT, una celda de media tensión desarrollada por Schneider Electric que emplea aire puro como medio aislante, eliminando por completo el uso de SF6 sin sacrificar desempeño ni confiabilidad operativa.

Además de sus beneficios ambientales, estas soluciones están siendo diseñadas con capacidades digitales integradas que permiten monitoreo remoto, análisis de condición del equipo y mantenimiento predictivo, aspectos cada vez más relevantes en sistemas eléctricos complejos e interconectados y alineados con las metas de modernización de redes y digitalización de activos. Junto con ello, la presión regulatoria global está impulsando esta transición. Por ejemplo, en la Unión Europea a partir de 2026 queda prohibido el uso de SF6 en nuevos interruptores de media tensión, medida que marca un hito en la regulación de gases industriales con alto potencial climático.

En un panorama donde el sector energético enfrenta el doble desafío de descarbonizar la matriz eléctrica y garantizar su resiliencia, la adopción de tecnologías libres de este gas representa un paso clave hacia redes más limpias, inteligentes y confiables. La combinación de soluciones innovadoras, capacidades digitales y un marco regulatorio cada vez más exigente está acelerando la transición hacia una infraestructura eléctrica que responda a los retos climáticos actuales sin comprometer la eficiencia operativa ni la seguridad del suministro.

 

 

 

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