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La generación eléctrica en tiempos de pandemia

Por
Asociación Gremial de Generadoras de Chile

Decir que el 2020 fue un año fuera de lo común es casi una mirada condescendiente. La pandemia producto del COVID-19, que comenzó a finales del 2019, ha remecido al mundo entero, dejando solo durante el 2020 a más de 2.000.000 personas fallecidas y 100.000.000 personas contagiadas según la Organización Mundial de la Salud. En términos económicos y sociales, la pandemia ha impactado profundamente la economía mundial y ha provocado que más de 115 millones de personas cayeran en extrema pobreza según el Banco Mundial.

Comenzamos el año 2021 sin aún superarla, con la gran expectativa del arribo de las primeras vacunas, y con científicos, autoridades mundiales, líderes sociales y economistas buscando distintas estrategias para superar los estragos múltiples del COVID-19. No estamos simplemente frente a un virus que compromete la salud de las personas, sino que también ha alterado el equilibrio y desarrollo social, ambiental y económico del mundo.

Así, el análisis del desempeño del sector de energía eléctrica en el 2020 debe enmarcarse en el contexto de la pandemia. El sector, una vez más, fue un pilar fundamental para nuestra sociedad, pasando virtualmente inadvertido gracias a haber estado presente en la provisión segura y confiable de energía eléctrica, elemento crítico para la salud y comunicación en estos tiempos. Lo anterior es fruto del compromiso de sus trabajadores, los que continuaron desempeñándose en modalidades más desafiantes que lo habitual, pero con el convencimiento de lo esencial de su labor. En la pandemia, las labores se implementaron con una serie de medidas coherentes y coordinadas con las autoridades sanitarias, destinadas a proteger a los trabajadores del sector, como a las personas que viven en las comunidades vecinas de las áreas de operación.

Estas medidas permitieron, a la fecha, seguir trabajando de manera segura en la construcción de 41 proyectos de transmisión, 100 proyectos de generación y mantener y operar las instalaciones actuales (generación, transmisión y distribución). El rol del sector no solo fue primordial para la operación del sistema y la mantención del empleo, sino también un aporte en las comunidades vecinas que han sido fuertemente afectadas con la pandemia. Fue un año en que la industria trabajó de forma estrecha con las autoridades y comunidades de los territorios donde opera para proveer desde cajas de alimentos hasta clínicas móviles para la entrega de atenciones de salud y tests PCR.

Pese al contexto pandémico, el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) evidenció un aumento de la generación renovable en 2020, donde tanto la generación solar fotovoltaica como la eólica marcaron sus récords históricos de participación, con un 7% y un 10% respectivamente; el carbón marcó su mínima participación desde el 2011 (35%), y la generación renovable en su conjunto marcó su máximo nivel desde el 2006 (46,5%). A fines de diciembre de 2020, el 51% de la capacidad de generación eléctrica es renovable, con cerca de 13 GW instalados, y solo en 2020 ingresaron a evaluación ambiental aproximadamente 9.000 millones de dólares en inversiones de generación y más de 1.000 millones en transmisión. Si agregamos todos los proyectos en calificación y construcción sumamos 20 GW de nueva capacidad renovable, multiplicando por 2,5 veces la capacidad existente.

De igual modo, el 2021 trae buenas proyecciones para el sector. Según el Ministerio de Energía, se estima que cerca de 70 nuevos proyectos entrarán en operación durante este año, los que en su conjunto representan cerca de 5.500 MW (más de un 20% de la capacidad total instalada hoy en el SEN). De esta capacidad, un 99% corresponde a tecnologías renovables, destacando las centrales solares (54%) y eólicas (31,4%). Durante este año se espera la conexión de proyectos importantes como de la primera planta de CSP, Cerro Dominador, y la mayor planta renovable en construcción en la actualidad, el Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo.

Por otro lado, la agenda regulatoria del sector promete continuar este año con una serie de aristas de desarrollo como, por ejemplo, la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde y los contenidos de la Estrategia de Flexibilidad, estos últimos relevantes para un plan de retiro de centrales a carbón cada vez más acelerado y un fuerte avance en la incorporación de energía renovable variable (ERV). El plan de retiro de centrales a carbón durante el 2020 tuvo importantes avances, como el cierre anticipado de las centrales Ventanas 1 y Bocamina 1, en donde las empresas involucradas han desarrollado planes de transición justa para sus trabajadores.

El rol de Chile en la COP25 del 2019 fue muy importante y probablemente marcó un antes y un después en la lucha contra la crisis climática en nuestro país. A través del estudio “Trayectorias para la Carbono Neutralidad en el Contexto del ODS 7” encargado por Generadoras de Chile se destacó que al 2030, el 60% de la reducción de emisiones comprometidas en la NDC de Chile vendrán del sector generación. Asimismo, destaca que las medidas más costo efectivas para lograrlo estarán en la reconversión de la calefacción en nuestros hogares, acompañado con el adecuado reacondicionamiento térmico de las viviendas. Por su lado, a mediados del 2020, el Ministerio de Energía lanzó la Estrategia de Transición Energética Residencial para enfrentar el problema de la calefacción a leña y sus consecuencias en contaminación local, regular el mercado de la leña, habilitar otras alternativas accesibles y más limpias, promover las edificaciones y equipos más eficientes y velar por una transición justa en el sector para minimizar los impactos laborales por el cambio del uso residencial de combustible. Esperamos en la COP26 de este año en Glasgow nuevos desafíos y compromisos de acción climática de nuestro sector.

En el contexto nacional, este año 2021 es un año de una intensa agenda de múltiples elecciones, lo que será un ejercicio fundamental para el país y para la industria de generación, ya que el trabajo y alianza que se pueda realizar con las nuevas autoridades y las comunidades locales es esencial para generar proyectos en conjunto que tengan como objetivo la generación de valor compartido en los territorios, y para la continuidad del trabajo que se viene realizando hace bastantes años. Nuestra industria tiene como objetivo tener un enfoque territorial y un relacionamiento activo con los actores locales.

Como sociedad nos hemos puesto el desafío de crear un nuevo texto constitucional en democracia, en el que se debatirán aspectos muy relevantes para el sector generación como el acceso y aprovechamiento de los recursos naturales; los elementos medioambientales y de sustentabilidad que deben guiar el ejercicio de los derechos y las libertades; el derecho de propiedad y la función social de éste; la libre iniciativa de actividades lícitas y la prestación de bienes y servicios públicos; el reconocimiento de los Pueblos Originarios de nuestro país; y la institucionalidad pública que debe coordinar y satisfacer la necesidades públicas de nuestra sociedad para contar con un Estado más moderno al servicio de las personas. En cada uno de estos bloques constitucionales es nuestra responsabilidad y desafío participar y proponer ideas al diálogo constitucional desde la perspectiva de un sector con una vasta experiencia de construcción de consensos en políticas públicas y de diálogo con comunidades y en los territorios. Sector que por lo demás está contribuyendo de manera concreta, real y eficiente a mejorar la calidad de los chilenos, la innovación tecnológica y a la descarbonización de nuestra sociedad.

Nos encaminamos en un 2021 que promete no ser un año pasivo, sino lleno de desafíos como sector energía, como gremio y como país. Más allá de la pandemia sanitaria, las urgencias climáticas y sociales nos desafían a trabajar por una recuperación sostenible y reconstruir juntos un mejor país.  Es por eso que Generadoras de Chile se ha propuesto como visión ser articuladores de un Chile carbono neutral, promoviendo el desarrollo sostenible de la sociedad y de la industria a través de electricidad y de la adopción de las energías renovables.

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