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El renacimiento de la hidroelectricidad: Iberdrola se la juega por las centrales de bombeo

  • Embalses, presas y turbinas que durante décadas parecieron reliquias de otra época vuelven a ser protagonistas. En un sistema eléctrico cada vez más dependiente del sol y del viento, aportan estabilidad y fiabilidad y permiten atender la demanda en cualquier momento. Iberdrola lo está demostrando con nuevos proyectos en España y Portugal que podrían marcar el renacimiento de la hidroelectricidad.

El almacenamiento de energía se ha convertido en uno de los pilares de la resiliencia, la seguridad y la estabilidad de la red eléctrica

Almacenar es uno de los gestos más antiguos de la humanidad y ha sido decisivo para la evolución y el crecimiento de las sociedades. A lo largo de la historia se han guardado materias primas, alimentos y, sobre todo, energía, principalmente en forma de combustibles fósiles: carbón en las carboneras, petróleo en los tanques y gas en los depósitos. Ese modelo, sin embargo, tiene fecha de caducidad. Hoy existe una alternativa limpia y autónoma que ya está marcando el presente y el futuro del consumo energético: almacenar la electricidad producida por fuentes renovables para usarla cuando más se necesita.

En ese cambio de paradigma, el almacenamiento de energía se ha convertido en uno de los pilares de la resiliencia, la seguridad y la estabilidad de la red eléctrica. Y, paradójicamente, la tecnología más eficaz para hacerlo a gran escala no es la más nueva, sino una que lleva décadas funcionando: el bombeo hidroeléctrico.

ALMACENAMIENTO ENERGÉTICO: LA CLAVE DE LA ELECTRIFICACIÓN
La expansión de las energías renovables tiene un talón de Aquiles: su intermitencia. La solar fotovoltaica y la eólica dependen de factores meteorológicos y su producción no siempre coincide con la demanda. Hay horas en las que sobra energía, por ejemplo, a mediodía con mucha radiación solar, y otras en las que falta, como al caer la tarde, cuando el consumo se dispara. El almacenamiento resuelve ese desajuste: guarda el excedente en los momentos de baja demanda y lo libera durante los picos de consumo para mantener estable la red.

En Iberdrola lo tienen claro: conservar la energía generada es imprescindible para seguir desplegando renovables. Pero su importancia va más allá de complementar a la solar y la eólica. A medida que avanza la electrificación de la economía (transporte, climatización, industria) y se deja atrás el consumo de combustibles fósiles, la demanda de electricidad crece. Contar con una infraestructura bien diseñada, formada por centrales hidroeléctricas de bombeo y parques de baterías, garantiza la continuidad del servicio y que todo funcione con normalidad. En otras palabras, el almacenamiento aporta seguridad.

Las cifras confirman su peso. Según la Agencia Internacional de la Energía, las centrales hidroeléctricas de bombeo representan más del 90 % de la capacidad de almacenamiento energético de la Unión Europea. En España funcionan 18 centrales de este tipo, que suman unos 6 GW de potencia instalada.

CÓMO FUNCIONA UNA «GIGABATERÍA» HIDRÁULICA
Hoy por hoy, la tecnología hidroeléctrica de bombeo es el sistema de almacenamiento a gran escala más eficiente que existe. El principio es sencillo: dos embalses situados a distinta altura, normalmente cerca de grandes ríos, conectados por conducciones y por turbinas reversibles que pueden funcionar como bomba o como generador.

  • Carga: en las horas de menor demanda o de excedente renovable, la electricidad sobrante se usa para bombear agua del embalse inferior al superior. La energía queda almacenada en forma de energía potencial.
  • Descarga: cuando el consumo aumenta, el agua se deja caer, mueve las turbinas y genera electricidad en cuestión de minutos.
  • Circuito cerrado: el agua no se consume; va y viene entre los embalses una y otra vez. La eficiencia del ciclo completo ronda el 80 %.

La potencia de estas instalaciones se mide en gigavatios, lo que las convierte en las pilas más grandes a nuestra disposición. Su presencia aporta estabilidad, seguridad y sostenibilidad al sistema eléctrico. Además, son rentables, porque pueden generar una gran cantidad de energía en poco tiempo y sin emitir CO2 a la atmósfera. Sus generadores síncronos aportan además inercia a la red, un servicio clave para mantener la frecuencia estable ante perturbaciones, una cuestión que ganó protagonismo en España tras el apagón de abril de 2025.

BOMBEO Y BATERÍAS: ALIADOS, NO RIVALES

El auge del bombeo no deja fuera a las baterías. Los sistemas de almacenamiento en baterías (BESS, por sus siglas en inglés) se están convirtiendo en todo el mundo en un recurso que aporta independencia y seguridad frente a incidencias. Se instalan junto a plantas renovables, tanto de gran escala como de autoconsumo industrial o residencial, o como respaldo en zonas de difícil acceso, y son una opción ágil y escalable.

La tecnología de celdas avanza a pasos agigantados. En el mercado ya conviven las baterías de ion de litio, las de ion de sodio, soluciones de almacenamiento térmico para la industria y las llamadas baterías virtuales, muy útiles para sacar el máximo partido al autoconsumo. Las baterías destacan por su rapidez de respuesta y por almacenar unas pocas horas de energía. El bombeo, en cambio, ofrece almacenamiento de larga duración: puede sostener el sistema durante decenas de horas e incluso gestionar reservas de forma estacional. Por eso la tendencia es combinarlos, y algunos de los proyectos más recientes de Iberdrola ya hibridan ambas tecnologías en una misma instalación.

LOS NUEVOS PROYECTOS: ASÍ SE LA JUEGA IBERDROLA

Iberdrola presume de liderar el almacenamiento de energía en la península ibérica, con unos 4,5 GW de potencia de bombeo instalada entre España y Portugal. Lejos de dormirse en los laureles, la compañía ha acelerado en los últimos meses una serie de proyectos que muestran por dónde va el futuro de la hidroelectricidad: modernizar lo existente, hibridar tecnologías y levantar nuevas «gigabaterías».

  • Valdecañas: una gigabatería en el Tajo sin nuevas presas. En mayo de 2026, Iberdrola España puso en servicio las mejoras tecnológicas de la central de bombeo de Valdecañas (Cáceres), que ya ha completado con éxito sus primeros bombeos. La actuación suma 355 MW de potencia y 210 GWh de almacenamiento adicionales al sistema del Tajo. Según la compañía, esa capacidad equivale al consumo medio anual de unos 60.000 hogares, a más de cuatro millones de baterías de vehículo eléctrico o a más de dos semanas de todo el consumo eléctrico de Extremadura. Lo llamativo es cómo se ha logrado: con una intervención exclusivamente electromecánica. No se han construido nuevas presas ni líneas de transporte, ni se han modificado los niveles de los embalses; se han renovado los equipos aprovechando las infraestructuras existentes. La nueva configuración incorpora además una batería hibridada de 15 MW y 7,5 MWh. La coordinación de los embalses de Valdecañas, Torrejón, Alcántara y Cedillo, junto con el control del afluente Tiétar, permite también laminar avenidas, reducir el riesgo de inundaciones y mantener reservas estratégicas de agua durante todo el año.
  • Tâmega: el primer complejo híbrido eólico-hidráulico de la península. En el norte de Portugal, entre Braga y Vila Real, se levanta la llamada Gigabatería del Tâmega, inaugurada en 2022 tras casi ocho años de obras y una inversión inicial de más de 1.500 millones de euros. Sus tres centrales, Alto Tâmega, Daivões y Gouvães, suman 1.158 MW y pueden almacenar 40 millones de kWh, la energía que consumen en sus hogares 11 millones de personas durante un día. Es uno de los mayores sistemas de almacenamiento de Europa y evita la emisión de 1,2 millones de toneladas de CO2 al año. En mayo de 2026, Iberdrola dio un paso más con la puesta en marcha del parque eólico Tâmega Norte, de 195 MW y 27 aerogeneradores Vestas de 7,2 MW, el primero de los dos parques que se integran en el complejo. Con Tâmega Sur, aún en construcción, la potencia eólica llegará a 274 MW y la producción conjunta rondará los 600 GWh anuales. El resultado es el primer desarrollo híbrido eólico-hidráulico conectado a la red de la península ibérica: cuando sopla el viento y la demanda es baja, la electricidad de los aerogeneradores puede bombear agua a los embalses superiores para turbinarla después. La inversión en los dos parques asciende a 346 millones de euros, y el complejo cuenta con financiación del Banco Europeo de Inversiones y con la participación de Norges Bank.
  • Alcántara II: una central subterránea entre dos embalses. También en Cáceres, Iberdrola España impulsa la central de bombeo reversible Alcántara II, que obtuvo la Declaración de Impacto Ambiental favorable en 2024 y cuenta con una ayuda de 44,9 millones de euros de los fondos europeos Next Generation EU como proyecto innovador. Tendrá 440 MW de potencia, repartidos en dos turbinas reversibles de 220 MW, y una capacidad de almacenamiento de unos 15 o 16 millones de kWh según las cifras de la compañía, suficiente para cubrir el consumo diario de más de cuatro millones de personas. Podrá aportar firmeza al sistema durante 35 a 37 horas a plena carga. El diseño responde a las exigencias ambientales y patrimoniales del entorno: todos los circuitos hidráulicos serán subterráneos, incluida la propia central, proyectada en pozo. Conectará el embalse inferior de Cedillo con el superior de Alcántara mediante un doble circuito de 0,9 km, aprovechando un desnivel de hasta 108 metros. La compañía estima que generará más de 1.000 GWh adicionales al año con el mismo recurso hídrico y evitará unas 355.000 toneladas de CO2 anuales.

EL SIL: UNA ALIANZA INÉDITA CON NATURGY

La apuesta llega incluso a aliarse con un competidor. En septiembre de 2026, Iberdrola y Naturgy solicitaron a la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, a través de la sociedad conjunta A Senra Infraestructuras, una concesión de hasta 75.000 litros por segundo de los ríos Sil y Edrada para estudiar una gran central de bombeo en Parada de Sil (Ourense). La zona no es casual: allí Iberdrola opera el complejo de Santo Estevo, de 451 MW. El proyecto está todavía en fase de originación, y ambas compañías condicionan la inversión a obtener una concesión suficiente y a que España establezca un mecanismo de pagos por capacidad. En octubre, la entrada en competencia de otro promotor, Tasga, con una solicitud de mayor caudal en la misma zona, dejó el expediente en suspenso.

BATERÍAS COMO COMPLEMENTO

Junto a las grandes obras hidráulicas, Iberdrola España prevé instalar seis nuevas baterías con una potencia total de 150 MW en Castilla y León, Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía. La compañía ya ha ensayado la hibridación de baterías con bombeo en Galicia, en la central de Santiago-Sil, una fórmula que, como en Valdecañas, combina la rapidez de respuesta de la batería con la gran capacidad del agua embalsada.

LOS RETOS DE UN RENACIMIENTO
El regreso de la hidroelectricidad no está exento de obstáculos. Las centrales de bombeo exigen inversiones muy elevadas y plazos largos: Tâmega tardó casi ocho años en construirse. Por eso las eléctricas reclaman marcos regulatorios estables y, en el caso español, un mecanismo de pagos por capacidad que remunere la disponibilidad y la firmeza que aportan estas instalaciones, más allá de lo que obtienen vendiendo energía en el mercado mayorista.

A ello se suman la tramitación de concesiones de agua, las evaluaciones ambientales y la creciente competencia entre promotores por los mejores emplazamientos, como muestra el caso del Sil. La respuesta de Iberdrola ha sido priorizar proyectos que aprovechan embalses e infraestructuras ya existentes, con menor impacto territorial y plazos más cortos. Valdecañas es el ejemplo más claro: más capacidad sin nuevas presas ni nuevas líneas eléctricas.

IBERDROLA EN CIFRAS

Iberdrola es una multinacional española de origen vasco, con sede central en Bilbao, dedicada a la producción, distribución y comercialización de energía eléctrica. Estos son algunos de sus datos clave:

  • Alcance global: suministra energía a cerca de 100 millones de personas en decenas de países.
  • Principales mercados: España (Iberdrola España), Reino Unido (ScottishPower), Estados Unidos (Avangrid) y Latinoamérica, con fuerte presencia en Brasil (Neoenergia).
  • Líder en renovables: más de 56.000 MW de capacidad renovable instalada.
  • Almacenamiento: unos 4,5 GW de bombeo hidroeléctrico entre España y Portugal.
  • Plan Estratégico 2025-2028: inversiones previstas de 37.000 millones de euros en redes inteligentes y 21.000 millones en renovables y clientes.
  • Reconocimientos: elegida en 2026 como la mejor empresa española para trabajar en el ranking mundial de Forbes y Statista, y como la utility más innovadora de Europa por Fortune y Statista.

DEL PASADO AL FUTURO

Durante años, las hidroeléctricas se vieron como una tecnología madura, casi agotada, mientras la atención se concentraba en la eólica y la solar. Hoy el escenario ha cambiado. Cuantas más renovables intermitentes entran en la red, más valiosa resulta la capacidad de almacenar energía a gran escala, responder en minutos y dar estabilidad al sistema. Las gigabaterías de agua hacen exactamente eso.

Con la modernización de Valdecañas, la hibridación eólica del Tâmega, el futuro Alcántara II y nuevas alianzas para seguir creciendo, Iberdrola ha hecho del bombeo uno de los ejes de su estrategia. Si la regulación acompaña, lo que hoy parece una apuesta empresarial podría convertirse en el renacimiento de una tecnología que, lejos de pertenecer al pasado, se perfila como una de las grandes protagonistas del futuro energético.

 

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