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AIE advierte que la crisis en Ormuz eleva el riesgo para la seguridad energética mundial

  • Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía, AIE, advirtió que las amenazas al Estrecho de Bab el-Mandeb —que ha ganado relevancia como ruta alternativa para sortear Ormuz— agravan aún más el escenario internacional.  La AIE es categórica: una solución al conflicto actual, que incluya la reapertura total e incondicional del Estrecho de Ormuz, será esencial para evitar un mayor deterioro de la seguridad energética mundial.

Fatih Birol advirtió que la escalada de hostilidades que afecta al Estrecho de Ormuz y a la infraestructura energética regional aumenta las dudas sobre la seguridad del suministro y la incertidumbre de las perspectivas del mercado.

La Agencia Internacional de Energía encendió este martes una nueva señal de alerta sobre los mercados petroleros globales, en medio de la escalada del conflicto en Oriente Medio y de las tensiones que afectan al Estrecho de Ormuz, el paso marítimo más estratégico del planeta para el comercio energético.

En una declaración emitida por el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, el organismo sostuvo que sigue “de cerca” la evolución de los mercados petroleros tras los recientes acontecimientos en el conflicto regional. La preocupación central es doble: por un lado, la amenaza sobre el tránsito por el Estrecho de Ormuz; por otro, los ataques y riesgos sobre la infraestructura energética del Golfo, una zona clave para el abastecimiento mundial de crudo, combustibles refinados y gas natural licuado.

Birol advirtió que la escalada de hostilidades que afecta al Estrecho de Ormuz y a la infraestructura energética regional aumenta las dudas sobre la seguridad del suministro y la incertidumbre de las perspectivas del mercado. Además, señaló que las amenazas al Estrecho de Bab el-Mandeb —que ha ganado relevancia como ruta alternativa para sortear Ormuz— agravan aún más el escenario.

FACTORES QUE CONTIENEN EL IMPACTO EN EL CRUDO

Pese al deterioro geopolítico, la AIE indicó que los mercados de crudo todavía se benefician de varios factores de protección. Entre ellos destacan los suministros de productores del Golfo, en especial Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, que han logrado mantener flujos relevantes hacia los mercados internacionales mediante rutas alternativas al Estrecho de Ormuz, además de volúmenes que aún consiguen atravesar ese paso marítimo.

Según la estimación de la agencia, las exportaciones del Golfo se ubican por debajo de los máximos registrados a fines de junio, pero siguen siendo considerablemente superiores a los niveles observados entre comienzos de marzo y mediados de junio. A esa contención se suma el aumento de exportaciones desde otras regiones, especialmente Estados Unidos, Brasil, Venezuela y Kazajistán, que han compensado parte de la menor disponibilidad proveniente del Golfo Pérsico.

Por el lado de la demanda, China ha contribuido a estabilizar el mercado al reducir sus importaciones de crudo en cerca de un 50% respecto de los niveles previos a la guerra. Paralelamente, las liberaciones de reservas de emergencia de los países miembros de la AIE siguen aportando alivio: desde el anuncio del 11 de marzo para poner a disposición del mercado 400 millones de barriles, ya se han liberado alrededor de 290 millones de barriles, mientras los países miembros aún conservan más de mil millones de barriles bajo control gubernamental.

DIÉSEL, GASOLINA Y GNL: MERCADOS MÁS AJUSTADOS

La AIE enfatizó que no hay espacio para la complacencia. Aunque el mercado de crudo mantiene ciertos amortiguadores, la actividad de las refinerías y el suministro de productos refinados no se han recuperado al mismo ritmo. Como resultado, los mercados de diésel y gasolina se encuentran considerablemente más ajustados que el mercado del crudo.

En gas natural, el incremento de flujos de GNL desde otros mercados, principalmente Estados Unidos y Canadá, ha compensado cerca del 70% del suministro perdido por la interrupción de flujos a través de Ormuz. Sin embargo, nuevos retrasos en la reanudación de las exportaciones del Golfo podrían prolongar la estrechez del mercado y afectar a todos los importadores de GNL, incluida Europa, que busca rellenar sus reservas antes del próximo invierno boreal.

ORMUZ, EL CUELLO DE BOTELLA ENERGÉTICO DEL PLANETA

El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y constituye el paso marítimo más importante del mundo desde el punto de vista energético. Tiene una longitud aproximada de 167 kilómetros y una anchura que varía entre 97 y 39 kilómetros. En su punto más estrecho mide 21 millas náuticas, equivalentes a 39 kilómetros, divididos entre aguas territoriales de Irán y Omán.

La anchura efectiva para la navegación es mucho menor: las rutas para superpetroleros tienen apenas unos tres kilómetros de ancho en cada dirección, lo que obliga a los buques a cruzar aguas territoriales iraníes y omaníes. Por el estrecho transitan en promedio 144 buques diarios; de ellos, un 37% corresponde a petroleros, un 17% a portacontenedores y un 13% a graneleros.

La relevancia energética es decisiva: por sus dos carriles marítimos unidireccionales pasan cerca de 20 millones de barriles de petróleo por día, alrededor del 20% del comercio marítimo mundial de crudo, procedente principalmente de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak y Catar. También circula por allí cerca del 20% del comercio mundial de gas natural licuado, en especial desde Catar y Emiratos Árabes Unidos hacia Asia.

Para Europa, el impacto es directo: alrededor del 13% del petróleo y el 6% del gas que consume la Unión Europea transitan por Ormuz. Tras la reducción del gas ruso desde 2022, el continente elevó su dependencia del GNL del Golfo, lo que amplificó su exposición a cualquier interrupción en esta ruta.

LA CRISIS DE 2026 Y EL GOLPE A LA LOGÍSTICA GLOBAL

La crisis de 2026 escaló el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron ataques aéreos coordinados contra Irán bajo la Operación Epic Fury, apuntando a instalaciones militares, sitios nucleares y la conducción política del país. La respuesta iraní fue anunciar el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz y amenazar con atacar cualquier buque que lo cruzara.

El efecto en el tráfico marítimo fue inmediato: solo 77 barcos habían cruzado Ormuz en lo que iba de marzo, frente a 1.229 tránsitos en el mismo período del año anterior, según datos citados por Lloyd’s List Intelligence. En los peores momentos, apenas cinco petroleros atravesaron el estrecho en una jornada, muy por debajo del promedio reciente de 60 petroleros diarios. El Brent superó los 100 dólares por barril el 8 de marzo por primera vez en cuatro años y llegó a tocar los 126 dólares en su punto máximo.

La paralización también disparó los costos logísticos. Más de 150 buques fondearon fuera del estrecho para evitar riesgos, mientras compañías como MSC, Maersk y Hapag-Lloyd suspendieron sus tránsitos por la zona. Para las navieras, el golpe combina mayores primas de seguro marítimo, rutas suspendidas y demoras en cadenas de suministro que dependen del Golfo Pérsico.

RUTAS ALTERNATIVAS INSUFICIENTES

Arabia Saudita cuenta con el oleoducto Petroline, capaz de transportar hasta 5 millones de barriles diarios hacia el Mar Rojo, evitando Ormuz. Emiratos Árabes Unidos dispone del oleoducto Habshan-Fujairah, que permite sacar crudo directamente al Golfo de Omán. No obstante, estas vías solo cubren una fracción del volumen habitual y no existe una alternativa equivalente para el GNL de Catar, que depende del paso por Ormuz.

La conclusión de la AIE es categórica: una solución al conflicto actual, que incluya la reapertura total e incondicional del Estrecho de Ormuz, será esencial para evitar un mayor deterioro de la seguridad energética mundial. Mientras tanto, la combinación de tensión militar, inventarios comerciales en descenso, refinerías rezagadas y rutas alternativas limitadas mantiene al sistema energético global en una zona de alta vulnerabilidad.

 

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