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Ser mamá y emprender en Chile: la doble jornada invisible que sostiene todo

  • Por Héctor Feeley, Gerente General de Fundación Banigualdad. //

Héctor Feeley, Gerente General de Fundación Banigualdad.

En Chile, miles de mujeres sostienen el país con sus manos. No desde grandes oficinas ni necesariamente desde espacios visibles, sino desde cocinas, ferias, talleres improvisados o pequeños locales levantados con esfuerzo. Son madres, y además, emprendedoras.

En este Día de la Madre, vale la pena preguntarse qué significa realmente maternar en un país donde emprender muchas veces no es una opción, sino una necesidad.

Hoy, más de un tercio de los emprendimientos en Chile son liderados por mujeres. Sin embargo, detrás de esa cifra hay una realidad menos visible: la mayoría de ellas no solo administra un negocio, sino también un hogar, el cuidado de sus hijos y, muchas veces, de otros familiares. Es lo que se ha llamado la “doble jornada”, aunque para muchas se acerca más a una jornada infinita.

Las historias se repiten. Mujeres que dejaron trabajos formales porque los horarios no eran compatibles con la crianza. Otras que nunca tuvieron acceso a un empleo estable y encontraron en el emprendimiento la única forma de generar ingresos. Madres que, mientras preparan pedidos, ayudan con tareas escolares, cocinan, cuidan y sostienen emocionalmente a sus familias.

Vanessa Machuca es una de ellas. En la Región del Maule, su carro de comida no solo representa un ingreso económico, sino una decisión valiente: dejar la seguridad de un trabajo estable para poder estar presente en la vida de sus hijos y del cuidado de su marido, quien presentaba una condición vulnerable de salud. Como ella, miles de mujeres emprenden no desde la comodidad, sino desde la urgencia y el amor.

Aquí es donde surge una pregunta incómoda: ¿cuánto valoramos realmente ese esfuerzo? Porque mientras el discurso público celebra el emprendimiento, pocas veces se reconoce el contexto en el que ocurre cuando se trata de mujeres. Emprender siendo madre no parte desde el mismo punto: hay menos tiempo, más responsabilidades y mayores barreras de acceso a financiamiento, redes y oportunidades.

En Fundación Banigualdad vemos esta realidad todos los días. Acompañamos a mujeres que no solo buscan hacer crecer un negocio, sino también construir estabilidad para sus familias. Entendemos que detrás de cada emprendimiento hay una historia de esfuerzo silencioso, de resiliencia y de manos que no se detienen. Por eso, apoyar a una madre emprendedora no es solo impulsar un negocio: es fortalecer un hogar, abrir oportunidades para una familia completa y, en muchos casos, cambiar el rumbo de una historia.

Este Día de la Madre, más que celebrar desde lo simbólico, el llamado es a mirar con mayor profundidad y a reconocer esa doble jornada invisible, a valorar el trabajo no remunerado que sostiene todo lo demás y, sobre todo, a generar más y mejores oportunidades para que esas mujeres no tengan que elegir entre cuidar y salir adelante.

Porque cuando una madre emprende, no solo construye un negocio, ¡Sostiene el mundo!

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