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Casas pasivas: Construcciones sostenibles que ahorran energía
- La tendencia de las Passivhaus, también conocidas como «casas pasivas», permite reducir hasta en un 90% el consumo energético de la vivienda, transformándose en una respuesta innovadora del sector inmobiliario ante el cambio climático.
Según datos del Ministerio de Energía, cerca del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero en Chile las produce el sector energético. En medio de la creciente preocupación por los costos energéticos y su impacto ambiental, el estándar Passivhaus se ha posicionado como una de las tecnologías constructivas más eficientes para el siglo XXI. Este modelo, creado en Alemania, busca la máxima eficiencia mediante el aislamiento térmico extremo y el control de la ventilación.
Aunque el concepto puede parecer técnico y referido sólo a detalles de elaboración, su beneficio es tangible para el usuario final. Tras décadas de monitoreo de los consumos reales en miles de viviendas, el Passivhaus Institut (PHI) ha demostrado que las construcciones bajo este estándar logran ahorrar entre un 70% y un 90% en climatización (calefacción y refrigeración) en comparación con una vivienda convencional.
IMPACTO SOCIAL Y AMBIENTAL EN EL SUR DE CHILE
Un estudio desarrollado por la Universidad de Chile en 2022 sobre la implementación de las casas pasivas en viviendas sociales en Castro, Chiloé, reveló que la demanda de calefacción en estas viviendas se redujo a 14 kWh/m² al año, una cifra drásticamente inferior a los 144 kWh/m² que requiere una vivienda social construida bajo la normativa térmica vigente en Chile.
Además, el estudio destacó que estas estructuras mantienen una temperatura interior de 20°C durante todo el año, incluso en el duro clima chilote, garantizando una sensación de temperatura y confort agradable, además de una mayor calidad del aire interior gracias a sus sistemas de ventilación con recuperación de calor.
LA CIENCIA DETRÁS DEL CONFORT
Para alcanzar estos niveles de eficiencia, el diseño debe eliminar las zonas por donde se escapa el calor o el frío mediante materiales cuyo desempeño térmico en muros, pisos y ventanas sea adecuado. Algunas soluciones recomendadas como aislantes para este tipo de viviendas son la fibra de vidrio, la espuma de poliuretano, el poliestireno expandido, la fibra de madera y el corcho.
Allan Picoli, gerente general de BASF Chile, destaca cómo soluciones de última generación hacen la diferencia para un buen control térmico. “Nuestro poliestireno expandible Neopor contiene partículas de grafito que funcionan como pequeños espejos, reflejando la radiación térmica y reduciendo la pérdida de calor. Este material ofrece hasta un 20% más de capacidad aislante que el poliestireno expandido convencional, lo que permite construir muros más delgados con mayor eficiencia” comenta.
Otra de las cualidades de este aislante, agrega Picoli, es que “requiere menos materia prima para alcanzar el mismo rendimiento térmico, reduciendo así la huella de CO₂ desde su fabricación hasta el uso final en la vivienda. Estas características lo convierten en uno de los componentes fundamentales de los sistemas de aislamiento térmico exterior para que una edificación pueda ser catalogada bajo el estricto estándar «Passivhaus»”.
Las casas pasivas son una tendencia en plena expansión que permite reducir el uso de energía en la construcción, sector responsable del 37% de las emisiones mundiales de CO2, según el Global Status Report for Buildings and Construction de la ONU. Su implementación en proyectos residenciales y públicos tiene el potencial de establecer un nuevo estándar de eficiencia industrial.




