Columna de OpiniónNotasNoticias
Trending

La cuenta de la luz y las decisiones que ya no pueden esperar

  • Por Ignacio Ugalde, director de Power Systems para el Clúster Andino Sur en Schneider Electric. //

Ignacio Ugalde, director de Power Systems para el Clúster Andino Sur en Schneider Electric.

El aumento de las tarifas eléctricas volvió a encender la preocupación en hogares, pymes y grandes consumidores. No es solo el monto de la boleta lo que inquieta, sino la sensación de que enfrentamos un problema estructural que el país ha postergado durante años. La cuenta de la luz, en este sentido, se ha transformado en un recordatorio constante de las tensiones que atraviesa nuestro sistema energético.

El alza tiene explicaciones claras. El descongelamiento tarifario tras años de contención, la volatilidad de los mercados internacionales, los efectos de fenómenos climáticos cada vez más extremos y la necesidad de invertir en infraestructura para asegurar un suministro confiable ayudan a entender la subida. Sin embargo, la pregunta de fondo sigue abierta: ¿estamos preparados para un escenario energético más caro, inestable y exigente?

En la última década, Chile avanzó con decisión en la incorporación de energías renovables y construyó una matriz más limpia y diversificada. Ese logro es innegable, pero el debate sigue centrado en la oferta cuando el desafío real está en cómo se consume la energía y cuán eficiente es ese consumo. Desde la mirada de Schneider Electric, la respuesta no pasa únicamente por discutir precios, sino por acelerar soluciones que permitan consumir mejor la energía, no solo más energía.

Y es que la eficiencia energética ha sido subvalorada durante años. Se menciona con frecuencia, pero rara vez se adopta como una política estructural. Y, sin embargo, es una herramienta inmediata para reducir el impacto de las alzas, por lo que optimizar el uso de la energía en edificios, industrias y ciudades no exige grandes sacrificios; requiere tomar buenas decisiones, aplicar gestión inteligente y aprovechar la tecnología disponible. La energía que no se desperdicia termina siendo la más barata para todos y permite enfrentar los aumentos de manera más estratégica.

En este contexto, la digitalización ya no es un lujo. Medir y monitorear el consumo contribuye a anticipar demandas, detectar pérdidas y responder con flexibilidad. Con las tarifas al alza, la información se transforma en un recurso estratégico y un factor clave para la competitividad, y en esta línea apostar por eficiencia, digitalización y sostenibilidad no solo ayuda a enfrentar el presente, sino que también construye un sistema energético más robusto y preparado para los desafíos del mañana.

Tal desafío tiene además una dimensión social. El aumento de la tarifa eléctrica golpea con mayor fuerza a los hogares más vulnerables y a las pequeñas empresas, que cuentan con menos margen para absorber estos ajustes. Por ello, avanzar hacia un sistema más eficiente no es solo una decisión técnica o económica, sino una condición para que la transición energética sea justa y no profundice desigualdades.

Chile necesita seguir invirtiendo en infraestructura, innovación y nuevas tecnologías, pero también requiere una mirada de largo plazo que integre consumo, eficiencia y equidad. Las tarifas no pueden ser un problema que se discuta solo trimestre a trimestre ni resolverse con soluciones temporales.

Así las cosas, la cuenta de la luz seguirá llegando todos los meses, pero la diferencia estará en si la seguimos viendo como un gasto inevitable o como una oportunidad para acelerar los cambios que el país necesita. A veces, las decisiones más importantes no se anuncian en discursos, sino en los números de la boleta. ¿Estamos preparados para aprovechar esta señal antes de que sea demasiado tarde?

 

 

Artículos relacionados

Close