- Por María Paz Merino Directora Ejecutiva, Centro de Biotecnología Traslacional (CBT) – SOFOFA Hub. //

La reciente advertencia de Mark Carney en el Foro Económico Mundial, sobre la urgencia de que las naciones medias fortalezcan su autonomía productiva para no ser parte del “menú” de las grandes potencias, adquiere especial relevancia al analizar el desarrollo tecnológico al servicio de la industria.
En un orden global cada vez más fragmentado, avanzar en capacidades para procesar nuestros recursos naturales e incorporar conocimiento y tecnología no es solo un desafío de eficiencia económica, sino una decisión estratégica para fortalecer el crecimiento y la competitividad. Chile ha construido una matriz productiva sólida, apoyada en activos biológicos únicos y en un ecosistema científico de alto nivel, que hoy abre una oportunidad concreta para dar un salto en creación de valor.
En este contexto, la biotecnología nos ofrece soluciones que pueden multiplicar la eficiencia de manera sustentable en sectores como agroalimentos, acuicultura y forestal. Avanzar por este camino nos permitirá, impulsar el crecimiento y nuestras fortalezas sectoriales.
Como bien señaló Carney, “si no estás en la mesa, estás en el menú”. Chile tiene hoy la oportunidad y las condiciones para sentarse a esa mesa desde las empresas, la ciencia y el territorio.




