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Puerto Exterior de San Antonio: la aprobación de un megaproyecto de US$ 4.450 millones que redefine la logística chilena
- Tras seis años de tramitación y cerca de 7.200 exigencias y observaciones respondidas, la autoridad ambiental dio luz verde al Puerto Exterior de San Antonio, una iniciativa que combina inversión pública y privada, promete duplicar la capacidad portuaria del país y abrir miles de empleos en la zona.

La aprobación unánime del Puerto Exterior de San Antonio por parte de la Comisión de Evaluación Ambiental de la región de Valparaíso marca un hito para la infraestructura chilena. El visto bueno, respaldado por un Informe Consolidado de Evaluación favorable del Servicio de Evaluación Ambiental, cerró una tramitación que se extendió por seis años y en la que el titular debió responder cerca de 7.200 exigencias formuladas por organismos públicos y observaciones ciudadanas. El resultado despeja el camino para uno de los proyectos logísticos más ambiciosos del país y abre una nueva etapa para el principal enclave portuario del litoral central.
La magnitud de la iniciativa se expresa, ante todo, en sus cifras: la inversión total proyectada asciende a US$ 4.450 millones. De ese total, US$ 1.950 millones serán aportados por el Estado, a través de la Empresa Portuaria San Antonio, para ejecutar la obra base del sistema: un rompeolas de aproximadamente 4 kilómetros de longitud, además de áreas de respaldo, vías de acceso y medidas de mitigación y compensación ambiental. Los US$ 2.500 millones restantes serán financiados por el sector privado mediante concesiones portuarias destinadas a la construcción, habilitación y operación de los sitios del futuro terminal.
LICITACION PARA PARTICIPACIÓN DE PRIVADOS

El calendario del proyecto muestra que la participación privada comenzará una vez concluida la construcción del rompeolas, cuya finalización se estima entre 2033 y 2034. Esa obra se ejecutará mediante una licitación internacional en la que actualmente participan empresas y consorcios de Europa, Asia y Chile, reflejo del interés global que despierta el proyecto. De acuerdo con el cronograma vigente, en julio de 2026 está prevista la recepción y apertura de las ofertas económicas, mientras que la adjudicación del contrato se contempla para este mismo año. A partir de esa definición, el Puerto Exterior entrará en una fase decisiva de materialización.
En términos técnicos, el proyecto contempla dragados y explanadas que permitirán levantar dos terminales semiautomatizados de 1.730 metros cada uno. Su desarrollo será gradual y se organizará en cuatro etapas, de acuerdo con la evolución de la demanda. En plena operación, la infraestructura podrá transferir 6 millones de TEU al año, equivalentes a cerca de 60 millones de toneladas de carga, y recibir de manera simultánea hasta ocho buques de 400 metros de eslora, entre los de mayor tamaño que hoy navegan en el comercio marítimo internacional. La primera etapa debiera entrar en operación hacia 2036, con un muelle de 865 metros y una capacidad inicial de 1,5 millones de TEU anuales, mientras que todas las fases estarían operativas hacia 2046.
De acuerdo con información emanada de la Empresa Portuaria San Antonio, en el marco de la licitación pública internacional de las obras de construcción del proyecto Puerto Exterior, se ha definido el listado final de empresas y consorcios precalificados que integran el Registro de Puerto Exterior. Lo integran Van Oord Dredging and Marine Contractors B.V.; Jan De Nul NV; China Harbour Engineering Company Ltd.; el Consorcio Dragados Sacyr Obras Portuarias S.A., conformado por Sacyr Chile S.A. y Dragados S.A. Agencia en Chile; el Consorcio Grupo CRCC, integrado por China Railway Construction Corporation (International) Limited, Agencia en Chile, y CRCC Harbour and Channel Engineering Bureau Group Co., Ltd.; y el Consorcio Acciona–Hyundai, conformado por Acciona Construcción S.A. Agencia Chile y Hyundai Engineering & Construction Co., Ltd.
Con esta definición, todas estas empresas y consorcios, que cumplieron los estrictos requisitos técnicos y administrativos establecidos por la estatal y acreditaron una amplia trayectoria en la construcción de infraestructura marítima de gran escala a nivel mundial, quedan habilitados para presentar sus ofertas en la siguiente etapa del proceso de licitación de las obras de Puerto Exterior, tal como establecen las bases del proceso.
DUPLICAR LA CAPACIDAD PORTUARIA NACIONAL

El impacto para Chile es de escala estratégica. El nuevo puerto permitiría duplicar la capacidad portuaria nacional, fortaleciendo la competitividad del comercio exterior en un escenario de creciente demanda por infraestructura capaz de mover mayores volúmenes y recibir naves de gran calado. En un país cuya economía depende en gran medida de su conexión con los mercados internacionales, la expansión de San Antonio aparece como una respuesta estructural a las exigencias logísticas del siglo XXI: más eficiencia operativa, mayor resiliencia de la cadena de suministro y mejores condiciones para sostener el flujo de exportaciones e importaciones en el largo plazo.
Para la región de Valparaíso y, en particular, para San Antonio, el proyecto representa además una transformación económica de gran alcance. La iniciativa podría generar más de 4 mil empleos en la zona, dinamizando la actividad local no solo durante la construcción, sino también en las futuras etapas de operación, servicios logísticos, transporte y encadenamientos productivos asociados. En ese sentido, el Puerto Exterior se proyecta como una palanca de desarrollo regional, con efectos directos sobre el empleo, la inversión y la consolidación de San Antonio como nodo central del sistema portuario chileno.
PRINCIPAL DESAFÍO: FINANCIAMIENTO DEL APORTE ESTATAL
Con todo, el principal desafío sigue estando en el financiamiento del aporte estatal. Fuentes de Gobierno han señalado que, si bien el proyecto es prioritario para el Ejecutivo por su relevancia logística y por su impacto en la empleabilidad, la magnitud de los US$ 1.950 millones que debe desembolsar el Estado obliga a explorar fórmulas de respaldo financiero. En ese contexto, el biministro de Obras Públicas y Transportes, Louis de Grange, ha sostenido conversaciones en instancias internacionales con instituciones bancarias que podrían convertirse en potenciales financiadores, una señal de que la aprobación ambiental, aunque decisiva, es solo el comienzo de una etapa compleja en términos de ejecución y cierre financiero.
La aprobación del Puerto Exterior de San Antonio no solo autoriza una obra de gran envergadura: instala una definición de largo plazo sobre cómo Chile busca insertarse en el comercio marítimo mundial durante las próximas décadas. Con una inversión inédita, un horizonte de operación que se extiende hasta 2046 y una promesa concreta de expansión productiva para el país y la región, el proyecto entra ahora en la fase donde las decisiones técnicas, financieras y políticas deberán convertir la expectativa en infraestructura real.



