Columna de OpiniónNotasNoticias
Trending

Más cobre, más eficiencia: el nuevo desafío energético de la minería chilena

  • Por Orlando Lara, líder del segmento de Minería, Metales y Minerales en Sudamérica de Schneider Electric.//

Orlando Lara, líder del segmento de Minería, Metales y Minerales en Sudamérica de Schneider Electric

La transformación que está experimentando el sistema energético chileno está abriendo una nueva etapa para la minería. El crecimiento de las energías renovables, la incorporación de sistemas de almacenamiento y el avance de la electrificación están modificando la forma en que las industrias producen y utilizan la energía.

Para la minería, uno de los sectores de mayor consumo eléctrico del país, este escenario plantea un desafío que va más allá de asegurar el suministro; la capacidad de gestionar la energía de manera más eficiente, flexible e inteligente será cada vez más determinante para su competitividad.

El cambio es significativo. El Sistema Eléctrico Nacional está incorporando rápidamente generación solar y eólica, junto con nuevas tecnologías de almacenamiento. De acuerdo con el Coordinador Eléctrico Nacional, la capacidad instalada de sistemas de almacenamiento con baterías pasó de 1,2 GW a 3,2 GW durante 2025, mientras existen otros 4,6 GW de proyectos en proceso de gestión de conexión. Este crecimiento refleja una transformación en la forma en que el sistema produce, almacena y utiliza la energía.

Para la minería, esta evolución representa un desafío, pero también una oportunidad. Las faenas no son consumidores pasivos de electricidad: cuentan con procesos, equipos y cargas de gran escala que pueden ser monitoreados y optimizados. La capacidad de conocer en tiempo real cómo, cuándo y dónde se utiliza la energía puede convertirse en una herramienta concreta para mejorar la eficiencia y la competitividad.

INCORPORAR MÁS PROCESOS ELÉCTRICOS

Esto adquiere especial relevancia a medida que aumentan las necesidades de electrificación. Incorporar más procesos eléctricos implica también gestionar nuevas cargas, infraestructura y requerimientos operacionales. Por eso, la transición energética no consiste simplemente en reemplazar una fuente por otra, sino en contar con una visión integrada que permita coordinar generación, almacenamiento, distribución y consumo.

En este escenario, la digitalización puede marcar una diferencia concreta. El monitoreo en tiempo real, la automatización, el análisis de datos y la inteligencia artificial permiten identificar desviaciones, anticipar fallas y optimizar el funcionamiento de equipos y procesos. Una mejor gestión de la información puede traducirse en decisiones más oportunas, mayor continuidad operacional y un uso más eficiente de la energía.

Chile ya está avanzando hacia este nuevo modelo. El Ministerio de Energía, en su Planificación Energética de Largo Plazo 2028-2032, identifica el almacenamiento y la expansión de la transmisión como elementos relevantes para acompañar una matriz con mayor presencia de energías renovables y entregar la flexibilidad que el sistema requerirá. Para la minería, esto abre la posibilidad de pasar de una lógica centrada únicamente en asegurar el suministro a otra donde la gestión energética forme parte de la estrategia operacional.

La oportunidad está en que las compañías mineras puedan incorporar esta mirada de manera transversal. No solo para reducir consumos o emisiones, sino también para anticiparse a las necesidades de sus operaciones, aprovechar nuevas tecnologías y responder con mayor flexibilidad a un sistema energético en transformación. Desde Schneider Electric hemos visto que esta integración entre gestión energética, automatización y digitalización puede generar mejoras concretas en la continuidad y eficiencia de operaciones industriales, siempre que la tecnología esté acompañada de una estrategia que considere el sistema completo.

La próxima etapa de la transición energética minera no se definirá únicamente por cuánta energía renovable se utiliza. También dependerá de la capacidad de las compañías para entender, gestionar y optimizar su consumo como un activo estratégico. En una industria donde productividad, continuidad y eficiencia están estrechamente relacionadas, avanzar hacia una gestión energética más inteligente será clave para construir una minería más competitiva y resiliente.

 

Artículos relacionados

Close