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Chile frente al desafío de construir la infraestructura que demanda la IA
- Por Luis Santamaría, Cloud and Service Provider Segment Leader de Schneider Electric. //

La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales motores de transformación económica y tecnológica a nivel global. Desde asistentes virtuales y herramientas de productividad hasta aplicaciones industriales avanzadas, su adopción crece a un ritmo sin precedentes. Sin embargo, detrás de cada modelo de IA, cada consulta y cada proceso automatizado existe una infraestructura física que rara vez forma parte de la conversación: los data centers
Durante años, estas instalaciones fueron concebidas principalmente como espacios destinados al almacenamiento y procesamiento de datos. Hoy, su rol ha evolucionado considerablemente. La creciente demanda de capacidad computacional impulsada por la inteligencia artificial está transformando a los centros de datos en una infraestructura estratégica para el desarrollo digital de los países, tan relevante como las carreteras, los puertos o las redes eléctricas.
La magnitud de este cambio ya es visible. La Agencia Internacional de Energía proyecta que el consumo eléctrico de los data centers a nivel mundial podría más que duplicarse hacia 2030, impulsado principalmente por las cargas de trabajo asociadas a la inteligencia artificial. Este crecimiento no solo está aumentando la demanda de capacidad instalada, sino que también está redefiniendo la forma en que estas infraestructuras se diseñan, operan y gestionan.
Los nuevos entornos de IA requieren servidores de alta densidad, mayores niveles de disponibilidad, sistemas de refrigeración más sofisticados y una gestión energética cada vez más eficiente. En otras palabras, no se trata simplemente de construir más data centers, sino de desarrollar una nueva generación de infraestructura capaz de responder a exigencias técnicas, energéticas y ambientales mucho más complejas.
En este contexto, Chile cuenta con condiciones que lo posicionan favorablemente para asumir un rol relevante en la economía digital regional. Su conectividad internacional, estabilidad institucional, creciente disponibilidad de energías renovables y ubicación estratégica han impulsado el desarrollo de una industria que continúa expandiéndose. Según datos de Colliers, actualmente existen 33 data centers operativos en el país y otros 34 proyectos en distintas etapas de desarrollo, reflejando el interés de inversionistas globales por fortalecer su presencia en el mercado local.
Sin embargo, la verdadera oportunidad no radica únicamente en atraer nuevas inversiones. El desafío consiste en construir una infraestructura digital capaz de crecer de manera sostenible, resiliente y eficiente. La disponibilidad energética, la calidad de la infraestructura eléctrica, la digitalización de las operaciones y la capacidad para optimizar recursos serán factores determinantes para mantener la competitividad en un escenario donde la demanda por procesamiento de datos continuará aumentando.
La discusión sobre inteligencia artificial suele concentrarse en algoritmos, aplicaciones y nuevos modelos de negocio. Pero pocas veces se aborda la infraestructura que hace posible esa innovación. Sin una base tecnológica robusta, segura y eficiente, el potencial transformador de la IA simplemente no podría materializarse. Por eso, el desarrollo de los data centers ya no debe entenderse únicamente como una inversión tecnológica. Se trata de una decisión estratégica que influye directamente en la capacidad de los países para atraer innovación, fortalecer su competitividad y participar activamente en la economía digital del futuro.
La carrera global por la inteligencia artificial ya comenzó. Y en gran medida, también será una carrera por construir la infraestructura capaz de sostenerla.


