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El desafío de modernizar la infraestructura eléctrica para acompañar la transición energética de Chile
- El crecimiento de la generación renovable está impulsando nuevas inversiones en transmisión y elevando las exigencias sobre las redes eléctricas. En este escenario, las celdas primarias de media tensión cumplen un rol relevante para conectar, proteger y gestionar una infraestructura cada vez más digitalizada y baja en emisiones.
La transición energética de Chile está entrando en una etapa en la que el desafío ya no está únicamente en incorporar nueva generación renovable, sino también en contar con la infraestructura necesaria para integrar de manera segura y eficiente al sistema eléctrico. El crecimiento de la energía solar y eólica está modificando la operación de las redes y aumentando las exigencias sobre los equipos encargados de conectar, proteger y controlar los distintos puntos del sistema.
Las cifras reflejan la magnitud de este proceso. Según el Coordinador Eléctrico Nacional, durante diciembre de 2025 la generación solar y eólica alcanzó conjuntamente el 46,2% de la generación eléctrica del país, su mayor participación mensual registrada hasta entonces. A este escenario se suma el desarrollo de nuevas obras de transmisión: en septiembre de 2026, el organismo abrió una licitación para 19 proyectos destinados a fortalecer la red, con una inversión superior a US$500 millones, incluyendo nuevas subestaciones y líneas.
El avance de estas inversiones responde a la necesidad de contar con una red capaz de acompañar la incorporación de nuevos proyectos de generación y responder a un sistema eléctrico progresivamente más dinámico. En ese contexto, las subestaciones y los equipos de media tensión adquieren especial relevancia, ya que concentran funciones esenciales para la operación segura y confiable de la red.
INFRAESTRUCTURA Y MATRIZ ELÉCTRICA DE GENERACIÓN
“Chile está avanzando hacia una matriz eléctrica con una participación cada vez mayor de fuentes renovables, y eso requiere que la infraestructura evolucione al mismo ritmo. Las tecnologías de media tensión cumplen un papel fundamental en este proceso, porque permiten proteger, controlar y operar los puntos de conexión con los niveles de seguridad y confiabilidad que demanda el sistema actual”, explica Ignacio Ugalde, director de Power Systems para el Clúster Andino Sur en Schneider Electric.

Las celdas primarias son precisamente uno de los componentes que permiten gestionar estos procesos dentro de las subestaciones. A través de funciones de maniobra, protección, medición y control, estos equipos contribuyen a mantener la continuidad operacional y a responder ante las distintas condiciones que pueden presentarse en una red con una creciente presencia de generación renovable. Su evolución también ha incorporado capacidades digitales que permiten monitorear el comportamiento de los activos y disponer de información para una gestión más eficiente.
La modernización de esta infraestructura también plantea un desafío ambiental. Durante décadas, el hexafluoruro de azufre (SF6) ha sido utilizado en equipos eléctricos por sus propiedades de aislamiento y corte, pero se trata de un gas de efecto invernadero con un elevado potencial de calentamiento global. Esta preocupación ha impulsado cambios regulatorios y tecnológicos a nivel internacional, incluyendo nuevas restricciones en Europa para equipos de media tensión que utilizan gases fluorados.
Frente a esta tendencia, la industria ha comenzado a desarrollar alternativas que permitan mantener las prestaciones técnicas de las celdas eléctricas reduciendo al mismo tiempo su impacto ambiental. Schneider Electric cuenta con la solución GM AirSeT, una gama de celdas primarias que utiliza aire puro como medio de aislamiento y tecnología de interrupción en vacío, eliminando el uso de SF6 y sumando capacidades digitales para el monitoreo de los activos.
“La evolución de la infraestructura eléctrica tiene que considerar simultáneamente desempeño, seguridad y sostenibilidad. El desarrollo de tecnologías sin SF6 responde a esa necesidad, al permitir avanzar hacia equipos con una menor huella ambiental sin dejar de lado las exigencias técnicas que requiere una red cada vez más compleja”, agrega Ugalde.
Para Chile, donde la expansión de las energías renovables continuará acompañada por nuevas inversiones en transmisión, almacenamiento y modernización de redes, esta evolución será parte de un proceso más amplio. La incorporación de tecnologías capaces de entregar mayor visibilidad sobre los activos y facilitar su operación permitirá que las nuevas capacidades de generación puedan integrarse de manera más eficiente al sistema.
“La transición energética está transformando la forma en que se genera y se gestiona la electricidad. Por eso, la modernización de las redes debe avanzar en paralelo con la incorporación de nuevas fuentes de generación. Contar con infraestructura más segura, digital y sostenible será clave para que Chile pueda aprovechar plenamente el potencial de su matriz energética”, concluye el ejecutivo.




