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Digitalización: la evolución pendiente para un sistema eléctrico seguro y confiable
- Por Carolina Sepúlveda, Product Marketing Specialist, ABB Chile – Electrificación. //

Chile avanza de manera decidida hacia una matriz energética cada vez más electrificada, descentralizada y sustentable. La incorporación acelerada de energías renovables, la electromovilidad y el crecimiento de la demanda eléctrica están transformando profundamente la operación de nuestras redes. En este contexto, conceptos como digitalización, seguridad de las redes y calidad del servicio eléctrico, recientemente destacados por el Ministerio de Energía, dejan de ser aspiraciones y se convierten en requisitos fundamentales del sistema.
La electrificación de la demanda exige redes capaces de responder a mayor variabilidad operativa, flujos bidireccionales de energía y mayores exigencias de continuidad y confiabilidad del suministro. Para ello, la digitalización de las subestaciones cumple un rol estructural.
La digitalización no ocurre de manera abstracta: comienza en el nivel primario de la subestación. La evolución desde infraestructura eléctrica tradicional hacia infraestructura digital permite transformar señales físicas en información confiable, habilitando una operación predictiva y una mejor toma de decisiones en tiempo real. Esta capacidad es clave para anticipar fallas, reducir interrupciones y mejorar la calidad del servicio que reciben los clientes finales, fortaleciendo así la confiabilidad del sistema en su conjunto.
En este proceso evolutivo, la medición y protección eléctrica también han avanzado. La industria ha transitado desde equipos pesados y rígidos hacia soluciones más flexibles y digitales, como los sensores de baja potencia, que permiten integrar información de manera más eficiente y segura a los sistemas de protección, control y supervisión. No se trata de reemplazar tecnologías probadas, sino de evolucionar la infraestructura para responder a los desafíos actuales del sistema eléctrico chileno.
Gran parte de esta evolución digital está sustentada en estándares internacionales desarrollados por la Comisión Electrotécnica Internacional (IEC), los que permiten asegurar la interoperabilidad, seguridad y confiabilidad de los sistemas eléctricos a nivel global. Normas como la serie IEC 61850 han sido clave para la digitalización de subestaciones, facilitando la integración de equipos de distintos fabricantes y habilitando arquitecturas más flexibles y escalables. Considerar estos estándares en la evolución regulatoria nacional permite aprovechar experiencias consolida-das y alinearse con mejores prácticas internacionales.
Desde el punto de vista de la seguridad, esta evolución es especialmente relevante. Las nuevas tecnologías en sensores reducen riesgos operacionales asociados a efectos eléctricos tradicionales y permiten diseños más compactos, facilitando el acceso y la operación segura de los equipos en subestaciones. En un sistema cada vez más exigido, mejorar las condiciones de seguridad a las personas no es solo deseable, sino una necesidad.
Estas soluciones, además, presentan ventajas concretas en términos de eficiencia y sostenibilidad: menor uso de material, menor disipación térmica y, por ende, una reducción en la huella de carbono a lo largo de su ciclo de vida. Desde el punto de vista operativo, entregan mayor flexibilidad en diseño y permiten adaptarse a cambios en la demanda sin necesidad de reemplazar equipos, optimizando tiempos críticos en proyectos.
Chile enfrenta hoy el desafío de gestionar una demanda eléctrica más flexible, que requiere sistemas capaces de adaptarse rápidamente a cambios en consumo, generación distribuida y nuevas cargas eléctricas. La digitalización de subestaciones es un habilitador clave para esta flexibilidad, ya que permite estandarizar soluciones, optimizar la planificación y acompañar el crecimiento del sistema sin comprometer la calidad del servicio.
A pesar de que estas tecnologías operan bajo estándares internacionales desde hace décadas, en Chile aún no están plenamente reflejadas en la normativa. Esto está abriendo una oportunidad relevante para avanzar hacia un marco regulatorio que acompañe la evolución del sistema eléctrico. Incorporar explícitamente la digitalización en la infraestructura no es solo una actualización técnica, sino una decisión estratégica para responder a los desafíos actuales del país.
La transformación del sistema eléctrico no depende solo de la tecnología disponible, sino también de la capacidad del sector para avanzar de manera colaborativa. Contar con múltiples visiones y experiencias es clave para enriquecer el debate regulatorio y habilitar soluciones que respondan a la realidad operativa del país.
En este contexto, —como ha planteado Víctor Ballivián, director ejecutivo del Comité Nacional Chileno de la IEC— resulta fundamental una activa participación de las empresas, organismos públicos, universidades, operadores de redes y usuarios en las instancias donde se definen los futuros requerimientos del sistema. Es en espacios de colaboración técnica, como los comités de la IEC, en donde se pueden articular estas visiones y fortalecer el vínculo entre la realidad local y las mejores prácticas internacionales.
La invitación es a informarse, involucrarse y ser parte de esta evolución que ya partió.




