NotasNoticiasNoticias Generales
Trending

La energía geotérmica entra en una nueva era

  • La Agencia Internacional de Energía (AIE) dio a conocer un informe especial sobre la energía geotérmica, un recurso energético renovable prometedor y versátil con un enorme potencial aún por explotar para la generación de electricidad, calefacción y refrigeración. La energía geotérmica forma parte de los sistemas energéticos desde hace más de 100 años, pero su papel a escala global ha sido limitado. Ahora, la industria geotérmica se encuentra en un momento crucial.

Planta geotérmica

Durante décadas, la energía geotérmica ocupó un lugar discreto dentro del mapa energético mundial. A diferencia de la energía solar y la eólica, que se instalaron con fuerza en el debate público gracias a la rápida caída de sus costos y a su visibilidad territorial, la geotermia avanzó casi siempre bajo tierra y lejos de los grandes titulares. Sin embargo, en 2025 y 2026 comenzó a percibirse un cambio más profundo: el calor interno de la Tierra dejó de ser solo una promesa tecnológica de nicho y empezó a ser visto como una pieza estratégica para responder a una necesidad urgente del presente, la demanda continua de electricidad limpia para industrias intensivas en consumo, especialmente los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial.

La geotermia tiene una ventaja que hoy adquiere un valor extraordinario: entrega energía de base, constante, estable y prácticamente independiente del clima. Mientras la solar depende de la radiación y la eólica del viento, una central geotérmica bien desarrollada puede funcionar las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Esa característica, conocida en el sector como “energía firme”, la convierte en una tecnología especialmente atractiva en sistemas eléctricos que necesitan descarbonizarse sin perder confiabilidad. En un mundo donde la electrificación avanza y donde la IA está disparando el consumo energético de la infraestructura digital, contar con fuentes limpias, pero también continuas, se volvió una prioridad económica y geopolítica.

CÓMO FUNCIONA LA ENERGÍA GEOTÉRMICA

(Ministerio de Energía, Chile)

La base de la energía geotérmica es simple en su principio y compleja en su ejecución. Bajo la superficie terrestre existe calor acumulado por la formación del planeta y por la desintegración natural de elementos radiactivos en las rocas. En ciertas zonas, ese calor está más cerca de la superficie o se concentra en reservorios de agua caliente y vapor. Allí se perforan pozos para extraer fluidos a alta temperatura que luego mueven turbinas conectadas a generadores eléctricos. Después de su uso, el agua puede reinyectarse al subsuelo para sostener el reservorio y reducir el impacto ambiental. Actualmente, los desarrolladores geotérmicos están aprovechando los avances en perforación logrados por el sector del petróleo y el gas, lo que da mayor certeza a los proyectos geotérmicos.

Existen distintos tipos de aprovechamiento. La geotermia convencional opera donde la naturaleza ya ofrece condiciones favorables: calor, agua y permeabilidad de la roca. En cambio, la geotermia avanzada o mejorada busca crear esas condiciones donde no existen de forma natural. Los llamados sistemas geotérmicos mejorados, o EGS, perforan a mayor profundidad y utilizan técnicas como la perforación horizontal y la estimulación de roca para construir reservorios artificiales. Esta diferencia es crucial porque amplía enormemente las zonas del planeta donde la geotermia podría desplegarse.

DE TECNOLOGÍA LIMITADA A OPORTUNIDAD EXPANSIVA

Durante mucho tiempo, el principal límite de la geotermia fue geológico y financiero. Los recursos convencionales se concentran en territorios específicos —zonas volcánicas, bordes de placas tectónicas o regiones con gradientes térmicos elevados—, y el costo inicial de explorar y perforar ha sido históricamente alto. Además, el riesgo de no encontrar un recurso comercialmente viable recae al inicio del proyecto, antes de que exista generación eléctrica o ingresos. Esa combinación de incertidumbre técnica y necesidad de capital hizo que muchos inversionistas vieran el sector con cautela.

Pero ese panorama comenzó a cambiar por dos razones convergentes. La primera es el aprendizaje acumulado por la industria del petróleo y el gas, que desarrolló técnicas de perforación más precisas, profundas y eficientes. La segunda es la necesidad de nuevos compradores de energía capaces de firmar contratos de largo plazo: las grandes empresas tecnológicas. En Estados Unidos, la búsqueda de electricidad limpia, continua y de gran volumen para abastecer centros de datos ha abierto una nueva etapa para la geotermia. Los acuerdos recientes con Google, Meta y otras empresas muestran que el sector ya no depende solo de subsidios o pilotos, sino que empieza a construir una lógica industrial escalable.

EL PAPEL DE ESTADOS UNIDOS EN EL NUEVO IMPULSO GEOTÉRMICO

Estados Unidos se ha convertido en el principal laboratorio de esta nueva ola. De acuerdo con la Administración de Información Energética de ese país, la capacidad geotérmica convencional instalada ronda los 2,7 GW, todavía una fracción pequeña del sistema eléctrico nacional. Pero la importancia del dato cambia cuando se incorpora el potencial de los EGS. El Servicio Geológico de Estados Unidos calculó en 2025 que solo la Gran Cuenca del suroeste podría albergar unos 135 GW de capacidad potencial si la tecnología se comercializa con éxito. Esa cifra no implica que el desarrollo sea inmediato, pero sí sugiere que el techo de crecimiento es mucho más alto de lo que se pensaba hace pocos años.

Empresas como Fervo Energy, XGS Energy, Sage Geosystems y Ormat Technologies encarnan distintos caminos dentro del mismo movimiento. Fervo ha puesto en escena el modelo de escalamiento modular; XGS enfatiza sistemas con menor dependencia del agua; Sage explora soluciones de geotermia avanzada apoyadas en la experiencia petrolera; Ormat, en tanto, aporta la trayectoria de un actor consolidado que conecta la geotermia tradicional con la nueva fase de crecimiento. La entrada de estas empresas en acuerdos de largo plazo con gigantes digitales no solo aporta financiamiento: también entrega señal de mercado, credibilidad y visibilidad pública.

POR QUÉ LA IA ESTÁ CAMBIANDO LA CONVERSACIÓN ENERGÉTICA

El auge de la inteligencia artificial alteró la escala del problema energético. Los centros de datos requieren enormes volúmenes de electricidad no solo para el procesamiento, sino también para sistemas de enfriamiento, respaldo y operación continua. A diferencia de otros consumos industriales, no pueden detenerse cuando falta viento o cae el sol. Por eso, las tecnológicas comenzaron a mirar más allá de las renovables variables y a priorizar fuentes que combinen bajas emisiones con alta disponibilidad. La geotermia aparece en ese escenario como una alternativa especialmente valiosa: no compite con el suelo agrícola, tiene una huella territorial relativamente acotada y puede integrarse como generación estable en redes cada vez más complejas.

Esta convergencia entre transición energética y expansión digital ayuda a explicar por qué la geotermia, históricamente relegada, vuelve al centro de la conversación. Cuando Google firma acuerdos de varios gigavatios o Meta apoya proyectos en nuevos territorios geológicos, no solo compra energía: contribuye a reducir el riesgo de una industria entera. Los contratos de offtake a largo plazo permiten financiar perforaciones, ordenar la cadena de suministro y construir proyectos por etapas. En otras palabras, convierten una promesa técnica en una trayectoria comercial más predecible.

VENTAJAS, DESAFÍOS Y DEBATE PÚBLICO

La energía geotérmica ofrece ventajas notables. Entre ellas destacan su factor de capacidad elevado, su capacidad de entregar energía limpia y firme, sus bajas emisiones operacionales y su potencial para complementar sistemas dominados por energía solar y eólica. También puede aportar estabilidad de frecuencia y contribuir a reducir la necesidad de respaldo fósil en ciertos mercados eléctricos. En regiones con buenos recursos, además, puede transformarse en una fuente de desarrollo industrial y empleo técnico especializado.

Sin embargo, no se trata de una tecnología exenta de desafíos. El primero sigue siendo económico: perforar es caro, y la curva de aprendizaje aún está en construcción. El segundo es regulatorio: los permisos de superficie y subsuelo, junto con la obtención de derechos sobre la tierra, suelen tardar años. El tercero es social y ambiental: algunos proyectos han generado debate por el uso de agua, el riesgo de microsismicidad inducida y la necesidad de asegurar monitoreo y transparencia en las operaciones. La expansión de la geotermia, por tanto, no dependerá solo de la ingeniería, sino también de marcos regulatorios claros, licencia social y mecanismos adecuados de gestión del riesgo.

LA PROMESA DE BAJAR COSTOS
Uno de los aspectos más observados por el mercado es la posibilidad de que la geotermia recorra una senda parecida a la de la solar y la eólica: altos costos al comienzo, rápida reducción a medida que aumenta la escala, mejora el desempeño y se estandarizan diseños. Algunas empresas del sector estiman que los proyectos geotérmicos previos al gran escalamiento todavía se mueven en rangos cercanos a 100-120 dólares por MWh, pero esperan caídas significativas a medida que se desplieguen más pozos, más equipos y modelos constructivos tipo fábrica. Si esa hipótesis se confirma, la geotermia podría pasar de ser una fuente premium para nichos específicos a una solución competitiva en más mercados.

La analogía con el pasado reciente de la energía eólica y solar es sugerente, pero no automática. La geotermia depende de subsuelo, geología, permisos y ejecución perforadora, variables más complejas que la simple fabricación masiva de paneles o aerogeneradores. Aun así, la estandarización de plataformas, turbinas, módulos de generación y cadenas de abastecimiento podría cambiar sensiblemente la ecuación. El desarrollo por fases, ya adoptado por varias compañías, también permite aprender, demostrar desempeño y expandir capacidad sin asumir desde el inicio el costo total de megaproyectos cerrados.

UNA OPORTUNIDAD TAMBIÉN PARA AMÉRICA LATINA

La discusión global sobre geotermia también interesa a América Latina. La región posee cinturones volcánicos activos y recursos geotérmicos relevantes, especialmente en países andinos y centroamericanos. Chile, por ejemplo, ha explorado el potencial de la geotermia en el norte andino y cuenta con experiencia en generación geotérmica en el desierto de Atacama. México, El Salvador, Costa Rica e Islandia —fuera de la región, pero referencia obligada— muestran que la energía del subsuelo puede incorporarse con éxito a matrices eléctricas limpias. Para América Latina, el nuevo impulso internacional podría traducirse en más financiamiento, mayor transferencia tecnológica y mejor comprensión del valor estratégico de contar con energía renovable gestionable.

En países con alta participación solar, como Chile, la geotermia podría cumplir un rol complementario de gran relevancia: aportar energía nocturna, respaldo renovable y estabilidad operacional. No obstante, el desafío regional sigue siendo similar al global: transformar potencial geológico en proyectos bancables, socialmente aceptados y técnicamente robustos.

UNA INDUSTRIA QUE BUSCA PASAR DEL PILOTO A LA ESCALA

La historia reciente de la geotermia ya no puede contarse solo como una nota al margen de la transición energética. Lo que hasta hace poco parecía una tecnología limitada por sus costos y por su localización geológica hoy empieza a reconfigurarse mediante una mezcla de innovación perforadora, financiamiento corporativo y necesidad urgente de energía limpia continua. La noticia traducida al inicio de este documento ilustra justamente ese punto de inflexión: las grandes tecnológicas están actuando como catalizadoras de una industria que busca pasar del piloto a la escala.

Si las promesas de reducción de costos, despliegue modular y expansión de la cadena de suministro se consolidan, la energía geotérmica podría convertirse en uno de los pilares menos visibles, pero más importantes del sistema energético del futuro. No tendrá probablemente la espectacularidad visual de los parques solares o eólicos, pero sí podría ofrecer algo cada vez más escaso y valioso: electricidad renovable disponible a toda hora, con estabilidad y vocación industrial.

CHILE ¿TIENE ALGO QUE DECIR?

Cerro Pabellón, Chile

El informe de la Agencia Internacional de Energía, sin duda que tendrá impacto en Chile, dado que nuestro territorio posee muchas condiciones para su desarrollo. De hecho, en 2017 inició operaciones la primera unidad de la planta geotérmica Cerro Pabellón: el primer proyecto geotérmico de generación eléctrica a escala comercial en Sudamérica y el más alto del mundo, puesto que se instala a 4.500 metros sobre el nivel del mar.  Se ubica en la comuna de Ollagüe, Región de Antofagasta, y tiene una potencia instalada de 48 MW, alcanzando un factor de planta del 81%, es decir, similar al que pueden alcanzar las plantas termoeléctricas operando a plena capacidad. La instalación está compuesta por dos unidades de una potencia instalada bruta de 24 MW cada una y es propiedad de Geotérmica del Norte S.A. (“GDN”), una empresa controlada por Enel Green Power Chile (81,7%) y en la que participa ENAP (18,3%).

Este proyecto geotérmico fue desarrollado bajo la concesión de explotación de energía geotérmica denominada “Apacheta”, otorgada por el Gobierno de Chile el año 2009. La tecnología utilizada es la mejor desde el punto de vista ambiental: se reinyecta al reservorio el total de los fluidos geotérmicos y la condensación se hace con aire, evitando así el uso de agua, recurso escaso en el norte del país.

El Informe preparado por la Agencia Internacional de Energía, se puede revisar en el siguiente enlace: https://www.iea.org/reports/the-future-of-geothermal-energy

 

Artículos relacionados

Close