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AIE: La crisis del Estrecho de Ormuz refuerza la necesidad de que el sudeste asiático aborde sus principales vulnerabilidades energéticas
- Los gobiernos están tomando medidas para fortalecer la seguridad energética, pero se requerirán acciones más contundentes y una mayor cooperación regional a medida que la demanda de energía continúe creciendo con fuerza.
Las interrupciones en los flujos de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz han puesto de manifiesto importantes riesgos estructurales en el sector energético del sudeste asiático, según un nuevo informe de la Agencia Internacional de Energía, AIE. Se necesitan medidas más enérgicas para reforzar la seguridad y la asequibilidad de la energía ante el vertiginoso aumento del consumo energético en la región.
La edición 2026 del Informe sobre las Perspectivas Energéticas del Sudeste Asiático, publicado este martes, ofrece una evaluación exhaustiva de los últimos avances energéticos en la región, así como proyecciones actualizadas para las próximas décadas.
LAS TENDENCIAS ENERGÉTICAS EN ASEAN
El documento analiza las tendencias energéticas en los 11 países que conforman la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).
A medida que la seguridad energética cobra mayor importancia en la agenda política de los países del Sudeste Asiático y otras regiones, el informe de este año analiza la trayectoria que seguía la región antes de la actual crisis energética desencadenada por el conflicto en Oriente Medio, y considera las posibles implicancias de la crisis para las prioridades políticas y las estrategias de inversión.
El informe destaca el grado de exposición del Sudeste Asiático a la crisis actual. Oriente Medio representa el 60 % de las importaciones de petróleo crudo de la región, y casi la mitad de los productos petrolíferos refinados o consumidos en el Sudeste Asiático provienen del petróleo crudo de Oriente Medio.
Como resultado, la paralización de los envíos a través del Estrecho de Ormuz ha tenido graves consecuencias para los países de la región, provocando escasez de materias primas petroquímicas, productos químicos y gas licuado de petróleo (GLP), que muchos hogares utilizan para cocinar. Por ahora, los gobiernos se centran en gestionar los impactos a corto plazo mediante la implementación de medidas de emergencia para reducir la demanda, como fomentar el teletrabajo y el uso del transporte público.
Sin embargo, basándose en la trayectoria de la región antes de la crisis, el informe concluye que será igualmente importante abordar las vulnerabilidades más profundas del sistema energético que la crisis ha puesto de manifiesto.
FACTURACIÓN RÉCORD DE IMPORTACIÓN DE ENERGÍA
Se prevé que la factura de importación de energía del Sudeste Asiático alcance los 185.000 millones de dólares este año, una cifra récord. Se espera que aumente aún más en las próximas décadas, pudiendo llegar a los 400.000 millones de dólares, o el 5% de su economía, a mediados de siglo, según las políticas actuales.
“El Sudeste Asiático es una región crucial que moldea las tendencias energéticas mundiales y se prevé que represente el 20 % del crecimiento de la demanda energética mundial durante la próxima década, solo superada por la India. La crisis energética ha puesto al descubierto debilidades estructurales en su sector energético que deben abordarse con rapidez y contundencia”, declaró el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol.
“La diversificación de las fuentes de energía y las rutas de suministro son ahora una prioridad fundamental, y el despliegue de diferentes combustibles y tecnologías, la electrificación y la eficiencia constituyen palancas importantes para reducir la dependencia de las importaciones y fortalecer la resiliencia. Una mayor cooperación regional también aportaría grandes beneficios. La AIE, que inauguró su primer Centro de Cooperación Regional en Singapur el año pasado, seguirá apoyando a los países de la región en la adaptación de sus estrategias, siendo la formulación de políticas cuidadosas y equilibradas clave para mejorar la seguridad, la asequibilidad y la sostenibilidad energéticas”, aclaró Birol.
TRIPLICAR LA CAPACIDAD DE ENERGÍA RENOVABLE
El informe constata que está surgiendo una preferencia por los recursos energéticos disponibles a nivel nacional, si bien las opciones estratégicas varían según el país. Algunos podrían optar por desarrollar recursos nacionales de petróleo y gas aún sin explotar, aunque el informe prevé una mayor inversión en otras opciones. Se prevé que la capacidad de energía renovable casi se triplique en una década con las políticas actuales, y ya se observan indicios de un mayor impulso en el despliegue de energía solar.
Filipinas se convirtió en el segundo mayor destino de las exportaciones solares chinas en el primer trimestre de 2026, con importaciones que triplicaron las del mismo periodo de 2025.
Por otra parte, el carbón, que sigue desempeñando un papel fundamental en el sector energético de la región, podría recibir un impulso adicional gracias al renovado enfoque en la seguridad energética.
La energía nuclear representa una opción de diversificación a largo plazo en el Sudeste Asiático, y existe un interés creciente en varios países, pero su papel dependerá de la aceleración de su implementación y la reducción de los largos plazos de construcción.
EXPLOSIVO CRECIMIENTO DE LA ELECTRICIDAD
Asimismo, la electricidad está adquiriendo cada vez más importancia en el futuro energético del Sudeste Asiático, con una demanda que ya crece al doble de la velocidad del consumo energético total. Se prevé un rápido aumento hasta 2050 en todos los escenarios del informe, con un incremento equivalente a la generación total de electricidad de Japón en la actualidad tan solo en la próxima década. Este crecimiento se debe a la expansión demográfica y económica, que impulsa el crecimiento de las industrias ligeras, y al aumento de la demanda de refrigeración. Se prevé que el parque de aires acondicionados residenciales en la región se triplique para 2035.
El creciente uso de vehículos eléctricos también contribuye a esta tendencia. Actualmente, uno de cada cinco automóviles vendidos en el Sudeste Asiático es eléctrico, y existen indicios de que se están implementando políticas de apoyo adicionales para los vehículos eléctricos en respuesta a la crisis actual.
En este contexto, el informe destaca la necesidad de adoptar políticas más contundentes en materia de eficiencia energética, una forma rentable de fortalecer la resiliencia tanto durante la crisis actual como a largo plazo.
Asimismo, subraya que una respuesta regional más coordinada a los desafíos energéticos actuales podría generar beneficios sustanciales. Esto se aplica tanto a la electricidad —donde el proyecto de la Red Eléctrica de la ASEAN podría generar ahorros de costos y mejorar la seguridad del suministro eléctrico— como a la seguridad petrolera y las estrategias industriales, donde un mayor diálogo puede ayudar a los países a aprovechar sus respectivas fortalezas.




