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Redes eléctricas inteligentes: el paso pendiente para fortalecer el sistema energético regional

  • La digitalización de la red se vuelve determinante para mejorar la confiabilidad del suministro y acompañar la transición energética en América Latina.

La aceleración de la transición energética en América Latina está poniendo a prueba la capacidad de los sistemas eléctricos tradicionales. El crecimiento de la demanda, la mayor participación de energías renovables y los eventos climáticos extremos han evidenciado la necesidad de contar con redes más flexibles, seguras y preparadas para operar en escenarios cada vez más complejos.

En este contexto, las redes eléctricas inteligentes -conocidas como smart grids- se consolidan como una herramienta clave para sostener la confiabilidad del suministro y avanzar hacia un sistema energético más eficiente.

A diferencia de las redes convencionales, las smart grids incorporan tecnologías digitales que permiten monitorear, automatizar y gestionar la red en tiempo real. Sensores, sistemas de comunicación bidireccional y plataformas de análisis de datos posibilitan una operación más precisa del sistema eléctrico, optimizando la distribución de la energía y mejorando la capacidad de respuesta ante fallas o contingencias.

La necesidad de avanzar hacia este tipo de infraestructura es especialmente relevante en América Latina, donde persisten brechas estructurales en la red eléctrica. Infraestructura envejecida, pérdidas técnicas y no técnicas, y una limitada capacidad de gestión en tiempo real siguen afectando la eficiencia del sistema y encareciendo el suministro eléctrico. En este escenario, la digitalización de las redes aparece como una herramienta concreta para mejorar la operación, reducir ineficiencias y fortalecer la confiabilidad del servicio.

RESTRICCIONES EN LA INFRAESTRUCTURA DE TRANSMISIÓN Y DISTRIBUCIÓN

Este desafío se vuelve aún más evidente en una región que ha logrado avances significativos en la incorporación de energías renovables. De acuerdo con el informe “How to Ensure Reliable and Sustainable Energy in Latin America and the Caribbean” (2025) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), durante 2024 más de 53.000 GWh de energía renovable generada en América Latina y el Caribe no pudieron ser inyectados al sistema eléctrico debido a restricciones en la infraestructura de transmisión y distribución, lo que se tradujo en pérdidas económicas estimadas en alrededor de USD 7.000 millones. Este fenómeno, conocido como curtailment, refleja los límites de las redes actuales para absorber y gestionar de manera eficiente una matriz energética cada vez más limpia y variable.

Frente a este escenario, la modernización de las redes eléctricas mediante soluciones inteligentes resulta fundamental para aprovechar plenamente la generación renovable disponible, aumentar la flexibilidad del sistema y acompañar el proceso de electrificación de sectores como el transporte, la industria y las ciudades. Al permitir una gestión más precisa de los flujos de energía y una mejor coordinación entre generación, distribución y consumo, las smart grids se consolidan como un habilitador clave de la transición energética.

MAYOR VISIBILIDAD Y CONTROL

Víctor Paredes, director de Power System para Chile, Perú y Bolivia de Schneider Electric, explica que “las redes inteligentes permiten operar el sistema eléctrico con mayor visibilidad y control, facilitando la integración de energías renovables, reduciendo ineficiencias y mejorando la continuidad del suministro”.

Víctor Paredes, director de Power System para Chile, Perú y Bolivia de Schneider Electric

Desde esta perspectiva, Schneider Electric ha impulsado en la región el desarrollo de soluciones orientadas a transformar redes eléctricas tradicionales en plataformas digitales, incorporando automatización, software de supervisión y herramientas de análisis predictivo. Estas tecnologías permiten no solo optimizar la operación diaria del sistema, sino también anticipar fallas, reducir los tiempos de respuesta ante contingencias y fortalecer la resiliencia frente a eventos climáticos extremos o peaks de demanda.

La adopción de smart grids también se alinea con los compromisos internacionales asumidos por los países de la región en el marco de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Al mejorar la eficiencia energética y facilitar la integración de fuentes limpias, estas soluciones contribuyen directamente al Objetivo de Desarrollo Sostenible 7, que promueve el acceso a una energía asequible, segura y sostenible, y al ODS 13, orientado a la acción climática y la reducción de emisiones. No obstante, para acelerar la modernización de las redes eléctricas en América Latina será necesario complementar la innovación tecnológica con marcos regulatorios actualizados, inversiones sostenidas en infraestructura y una colaboración estrecha entre gobiernos, empresas eléctricas y actores tecnológicos. Solo así será posible avanzar hacia un sistema eléctrico más eficiente, resiliente y preparado para responder a los desafíos energéticos del futuro.

 

 

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