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EDITORIAL: La crisis latente del sector energético chileno a un año del mega apagón
- Desafíos estructurales, déficit de inversión y la urgencia de una visión sistémica para el futuro energético de Chile son los temas candentes y no resueltos durante el gobierno que termina y que representarán un enorme desafío para las nuevas autoridades, a partir del próximo 11 de marzo.
“Hay ciudades que dependen literalmente de un cable”. Así lo advirtió esta semana Javier Tapia, director ejecutivo de la Asociación de Transmisoras de Chile, entrevistado en el programa Mercado Central de Radio Pauta, donde alertó sobre la fragilidad persistente del sistema eléctrico nacional, justo cuando se cumple un año del mega apagón que dejó a oscuras a más del 80% de la población. Tapia fue enfático: Chile mantiene un déficit de inversión cercano a US$2.000 millones en transmisión, y la exposición de varias regiones a nuevos riesgos es alarmante. “Existen comunas e incluso capitales regionales cuya capacidad de respaldo es mínima, por lo que un incidente menor podría dejarlas sin energía”, explicó, refiriéndose a la vulnerabilidad estructural fuera de los grandes centros urbanos.
El ejecutivo remarcó que, aunque el sistema se ha preparado mejor para enfrentar emergencias, el problema de fondo sigue siendo la falta de inversión en infraestructura. “El país sigue atrasado en unos dos mil millones de dólares en transmisión”, insistió, agregando que el plan de expansión no se ha robustecido en los últimos años, a pesar de que Chile debería duplicar su capacidad de transmisión hacia 2040. Además, Tapia abordó las recientes multas a empresas transmisoras aplicadas por la editorialLas declaraciones de Tapia reabren el debate sobre la seguridad y sostenibilidad de la matriz eléctrica chilena, evidenciando que las causas del apagón masivo en 2025 no han sido resueltas en su totalidad. La necesidad de fortalecer la red nacional de transmisión para acompañar la transición energética y la creciente demanda siguen siendo algunos de los principales desafíos del sector.
Tras el mega apagón, la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) inició una investigación exhaustiva para determinar responsabilidades, que derivó en millonarias multas para varias empresas del rubro. Sin embargo, el proceso ha estado marcado por múltiples apelaciones y cuestionamientos al rigor técnico de las sanciones, evidenciando vacíos en la normativa y dificultades para establecer culpas claras en un sistema altamente interconectado. Este escenario ha generado tensiones entre autoridades y actores del sector, ralentizando la implementación de medidas correctivas y reforzando la percepción de fragilidad institucional.
FALTA DE COORDINACIÓN POLÍTICA: UN OBSTÁCULO PERSISTENTE
Uno de los problemas más señalados por expertos y gremios es la falta de una coordinación política efectiva entre los distintos organismos públicos y privados involucrados en el sector energético. La dispersión de competencias, sumada a cambios frecuentes en la regulación y a la ausencia de una hoja de ruta consensuada, ha dificultado la planificación de inversiones y la ejecución de proyectos estratégicos. Esta descoordinación se traduce en retrasos, sobrecostos y una menor capacidad de reacción ante emergencias, aumentando la exposición del país a nuevos eventos críticos.
IMPACTO EN LAS CUENTAS DE LA LUZ Y EN LA SEGURIDAD ENERGÉTICA
El estancamiento de proyectos de transmisión y las ineficiencias estructurales han tenido un efecto directo en las tarifas eléctricas, con alzas sostenidas que afectan a hogares y empresas. Además, la inseguridad del suministro limita la competitividad económica y pone en jaque los compromisos de descarbonización. Organizaciones de consumidores han expresado su preocupación por la falta de certezas en materia de precios y calidad del servicio, mientras que los gremios advierten que, sin una modernización profunda de la infraestructura, la seguridad energética seguirá siendo una meta lejana.
VISIÓN DE LOS GREMIOS: PROPUESTAS DEL CICLO ‘ENERGÍA PRESIDENCIAL’
Frente a este diagnóstico, hay que recordar que durante el ciclo ‘Energía Presidencial’, realizado en octubre del año pasado, previo a las elecciones presidenciales, los principales gremios del sector —incluyendo la Asociación de Generadoras, Empresas Eléctricas AG y la propia Asociación de Transmisoras— coincidieron en la urgencia de adoptar una visión sistémica y de largo plazo.
Entre sus propuestas clave destacan la modernización de la red de transmisión, el impulso a la diversificación de fuentes energéticas (especialmente renovables), la actualización de la regulación para adaptarse a los nuevos desafíos tecnológicos y la promoción de una colaboración público-privada más efectiva. También subrayaron la importancia de una planificación energética integrada que priorice la seguridad, la eficiencia y la sostenibilidad ambiental.
MODERNIZACIÓN, DIVERSIFICACIÓN Y DESAFÍOS FUTUROS
El futuro del sistema energético chileno dependerá en gran medida de la capacidad para modernizar la infraestructura existente, diversificar la matriz con fuentes limpias y flexibles, y establecer un marco regulatorio actualizado que incentive las inversiones y la innovación. La digitalización de la red, la incorporación de almacenamiento y la descentralización de la generación, también fueron identificadas como oportunidades clave para robustecer el sistema y responder a las demandas de un mercado en transformación.
CONCLUSIÓN: LA URGENCIA DE UNA VISIÓN SISTÉMICA Y COLABORATIVA
El diagnóstico es claro: la crisis vivida en 2025 no fue un hecho aislado, sino el reflejo de falencias profundas en la planificación, regulación y ejecución de políticas energéticas.
La fragilidad del sistema, el déficit de inversión, la falta de coordinación política y las tensiones regulatorias exigen un esfuerzo conjunto entre Estado, empresas y sociedad civil. Solo una visión sistémica, acompañada de colaboración público-privada y un compromiso real con la modernización, permitirá asegurar un futuro energético seguro, competitivo y sustentable para Chile. En suma, un desafío enorme para las nuevas autoridades que conducirán el país a partir del próximo 11 de marzo.
Por Silvia Riquelme Aravena. Directora de www.guiachileenergia.cl



