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Accidentes viales reabren debate sobre seguridad en el transporte
- Por Cristián Barrientos, vicepresidente de Vela Telematics para Latinoamérica.//

El lamentable accidente que involucró a un camión de gas en Renca, donde el factor velocidad fue determinante, ha reforzado una preocupación creciente: la seguridad en el transporte sigue dependiendo, en gran medida, de esquemas reactivos más que preventivos.
Expertos coinciden en que este tipo de hechos evidencian una brecha estructural en la forma en que la industria aborda la seguridad. En efecto, se tiende a entenderla como cumplimiento o mantenimiento periódico, pero la realidad es que la seguridad es un sistema dinámico que requiere monitoreo constante y capacidad de anticipación.
En ese contexto, diversas soluciones tecnológicas apuntan a disminuir drásticamente esa brecha, integrando datos mecánicos, operacionales y de comportamiento de conducción para generar alertas tempranas que permitan intervenir antes de que ocurra un incidente.
La diferencia hoy está en pasar de la revisión a la predicción. Muchas fallas no son eventos súbitos, sino procesos que se desarrollan en el tiempo. Con la tecnología adecuada, es posible detectarlos antes de que se transformen en accidentes. En ese sentido, la empresa integra software, hardware y analítica en tiempo real para gestionar flotas, activos y operaciones completas. No es solo visibilidad, es capacidad de acción.
En nuestro caso, trabajamos con industrias como transporte, minería, construcción, forestal y servicios, donde pequeñas mejoras en eficiencia o seguridad tienen impactos económicos muy relevantes. Nuestra propuesta de valor está ahí: ayudar a las compañías a reducir costos, mejorar productividad, aumentar su seguridad y disminuir riesgos operacionales de manera medible.
Entre las capacidades críticas que están disponibles destacan la detección de anomalías mecánicas en tiempo real y la gestión inteligente de la velocidad, factores que inciden directamente en la probabilidad y gravedad de los siniestros. Diversos estudios han demostrado que la reducción de velocidad en momentos críticos puede disminuir significativamente tanto la ocurrencia como el impacto de accidentes.
Lo cierto es que hoy, el desafío ya no es tecnológico, sino de adopción. Hoy existen herramientas concretas para reducir estos riesgos de manera significativa. La pregunta es por qué no se están implementando con la urgencia que la situación requiere.
El llamado es claro: avanzar hacia un estándar donde la seguridad no dependa únicamente de la reacción humana ni de mantenimientos programados, sino que se sustente en sistemas inteligentes, monitoreo continuo y toma de decisiones basada en datos. Porque, más allá de la operación, cada incidente recuerda lo esencial: detrás de cada vehículo hay vidas que dependen de que la seguridad deje de ser reactiva y pase a ser verdaderamente preventiva.



