Columna de OpiniónNotasNoticias
Salud ocupacional en América Latina y el tránsito hacia una prevención basada en datos
- Por Guillermo Droppelmann, Líder Equipo Innovación y Desarrollo de Workmed. //

La salud ocupacional en América Latina se encuentra en un momento de transformación relevante. A los riesgos laborales tradicionales se han sumado nuevas complejidades asociadas al envejecimiento de la fuerza laboral, al aumento de las enfermedades crónicas, a las exigencias de productividad y al trabajo en entornos de alta demanda física y ambiental. Este escenario plantea la necesidad de revisar los enfoques históricos de la medicina del trabajo y avanzar hacia modelos más modernos, capaces de anticipar riesgos y no limitarse a responder cuando el daño ya se ha producido.
Este proceso de cambio fue uno de los ejes presentes en la tercera Conferencia Internacional del Comité de ICOH en Medicina Ocupacional, realizada recientemente en Lima, encuentro que reunió a especialistas de distintos países de la región. Más allá del valor del intercambio profesional, la conferencia permitió identificar una tendencia común en el debate regional, que apunta a la incorporación progresiva de herramientas analíticas avanzadas y metodologías basadas en datos para fortalecer la prevención en salud laboral.
Durante décadas, la medicina ocupacional ha operado principalmente bajo un enfoque reactivo. Las evaluaciones periódicas y los exámenes de salud han cumplido un rol relevante, pero en muchos casos han estado orientados a confirmar condiciones ya instaladas. Hoy, la disponibilidad de grandes volúmenes de información clínica y ocupacional, junto con el desarrollo de modelos de aprendizaje automático, abre una oportunidad distinta. El análisis integrado de datos permite identificar patrones de riesgo, interacciones entre variables y trayectorias de deterioro de la salud antes de que se manifiesten como enfermedades o incapacidades.
La aplicación de estos enfoques resulta especialmente significativa en sectores productivos de alta exigencia, como la minería. Estudios recientes desarrollados en la región han demostrado que es posible identificar biomarcadores asociados a la aptitud laboral en trabajadores expuestos a condiciones extremas, como la gran altura geográfica. El uso de modelos de inteligencia artificial ha permitido analizar no solo variables aisladas, sino también su codependencia y efectos sinérgicos, aportando una visión más completa del estado de salud y de la capacidad funcional de las personas.
Asimismo, la utilización de herramientas predictivas para evaluar el riesgo cardiovascular y cardiometabólico a partir de datos obtenidos en evaluaciones pre ocupacionales representa un avance relevante. Estos modelos permiten proyectar trayectorias de riesgo en el tiempo y anticipar escenarios adversos utilizando marcadores sencillos, pero analizados de manera integrada. Las implicancias de este tipo de análisis son amplias, ya que facilitan intervenciones tempranas, optimizan recursos preventivos y contribuyen a una gestión más eficiente de la salud laboral.
Estas experiencias confirman que América Latina no solo comparte desafíos comunes en materia de salud ocupacional, sino que también está generando conocimiento aplicado desde sus propias realidades productivas y epidemiológicas. La región comienza a consolidar capacidades técnicas que permiten desarrollar soluciones basadas en evidencia local, con potencial de ser replicadas y escaladas en distintos contextos industriales.
El principal desafío hacia adelante es lograr que estos avances se integren de manera sistemática en la gestión de la salud ocupacional. Para ello, resulta clave fortalecer la articulación entre el mundo clínico, las empresas, los organismos reguladores y los equipos de investigación. También será necesario avanzar en marcos institucionales que faciliten la adopción de enfoques predictivos y promuevan una cultura preventiva sustentada en datos.
El tránsito hacia una medicina ocupacional más anticipatoria no responde únicamente a una innovación tecnológica. Se trata de una necesidad estratégica para enfrentar los desafíos laborales actuales y futuros. Avanzar en esta dirección permitirá proteger de mejor manera la salud de los trabajadores, fortalecer la sostenibilidad de las organizaciones y contribuir a un desarrollo productivo más responsable y resiliente en América Latina.



