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Innovación en infraestructura crítica: sensores digitales se posicionan como una evolución clave para la eficiencia y seguridad eléctrica en Chile

  • El salto tecnológico desde los transformadores convencionales a los sensores de baja potencia permite reducir hasta un 95% el peso de los equipos y acortar plazos críticos de proyectos industriales en un mes. Desde ABB en Chile, de la división de media tensión de la unidad de negocio de Electrificación, la experta señala que la actualización regulatoria de este 2026 es una oportunidad única para integrar explícitamente esta tecnología en la normativa nacional.

Sensores digitales

Mientras la discusión pública en Chile se concentra en la expansión de las energías renovables, el hidrógeno verde y los sistemas de almacenamiento, un componente crítico para la descarbonización y la eficiencia energética sigue pasando desapercibido: la forma en que se miden y protegen las instalaciones eléctricas.

Ante este escenario, la industria global está experimentando una transición acelerada desde los pesados y rígidos transformadores de medida convencionales hacia los sensores de baja potencia. Un salto evolutivo que, según los expertos, resulta fundamental para modernizar la infraestructura eléctrica del país.

«Esta no es solo una mejora incremental, es una transformación operativa profunda», explica Carolina Sepúlveda, Product Marketing Specialist, de ABB en Chile, de la división de media tensión de la unidad de negocio de Electrificación. «Hoy enfrentamos una especie de muro invisible: aunque la normativa eléctrica actual no menciona explícitamente a los sensores, su uso y aplicación sí están autorizados. El desafío es derribar las barreras culturales y de diseño para masificar su adopción», precisa.

EFICIENCIA EN CIFRAS

Para dimensionar el impacto de este cambio tecnológico, basta mirar los datos físicos y logísticos. Un transformador convencional para una celda de media tensión puede llegar a pesar cerca de 250 kilos, demandando un espacio masivo en las salas eléctricas, lo que complejiza su instalación y expone a los operadores a maniobras de alto riesgo en espacios reducidos.

Carolina Sepúlveda, Product Marketing Specialist, de ABB en Chile,

En contraste, un sensor digital moderno —como los implementados por ABB— pesa apenas 13 kilos; es decir, una reducción de 237 kilos en promedio por equipo. Sin embargo, los beneficios van mucho más allá del peso. De acuerdo con la especialista de ABB en Chile, de la unidad de negocio de Electrificación, el uso de sensores optimiza drásticamente los tiempos y costos de los proyectos industriales.

“Mientras un transformador convencional requiere semanas de cálculos específicos previos a su fabricación, el sensor ofrece flexibilidad inmediata. Si la carga del cliente cambia al momento de la instalación, no es necesario solicitar un equipo nuevo; basta con reconfigurar el software del dispositivo existente. Esto permite ahorrar entre tres y cuatro semanas de plazos críticos en el desarrollo de proyectos”, detalla Sepúlveda.

Asimismo, agrega: “Los incidentes por explosión en transformadores convencionales representan un riesgo latente en la industria. Los sensores eliminan completamente este peligro al sustituir los efectos eléctricos de alta energía por cables de comunicación directa, protegiendo la integridad física de los operarios”.

Respecto a la sustentabilidad real, Sepúlveda destaca que menos peso equivale a un menor uso de materiales: “Los sensores generan una menor disipación térmica, lo que reduce la necesidad de sistemas de aire acondicionado y ventilación en las salas eléctricas, disminuyendo directamente la huella de carbono durante toda la vida útil del activo”, indica.

DESAFÍO REGULATORIO 2026

La Product Marketing Specialist, de ABB en Chile, afirma que a pesar de que estos sensores operan bajo exigentes estándares internacionales desde la década de los 90, Chile mantiene un rezago en la actualización de sus glosarios normativos. Este vacío genera que proyectistas, consultores y organismos coordinadores requieran de un esfuerzo adicional de validación técnica para su aprobación.

“Por ello, desde ABB apuntamos a que este 2026 sea un año crucial. La revisión en curso de los marcos regulatorios y normativos en el país brinda una ventana de oportunidad única. No se trata de exigir el fin de los transformadores tradicionales, sino de validar e incorporar los sensores como su evolución natural», enfatiza Sepúlveda.

«Si Chile aspira legítimamente a consolidarse como un polo regional de eficiencia energética, su normativa debe ser un puente hacia el futuro, no un freno. Es fundamental que la actualización de la norma eléctrica integre los sensores digitales de manera explícita, garantizando así una infraestructura más segura, flexible y a la altura de los desafíos que el país demanda», concluye la ejecutiva.

 

 

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